Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
Apocalipsis, capítulo 18
Resumen del capítulo
¿Por qué se condena a la Babilonia mística a una ruina catastrófica y cómo lamentan su caída repentina quienes se beneficiaban de ella en el mundo?
La Babilonia mística cae bajo un juicio divino rápido y total por sus lujos idolátricos, la explotación comercial de almas humanas y la matanza de los santos, provocando lamentos desesperados de reyes y mercaderes mientras el cielo y los apóstoles se alegran de la vindicación de Dios.
Explicación del capítulo
Después de estos prodigios, Juan contempla a otro heraldo celestial que desciende del cielo con inmensa autoridad, iluminando el globo entero con su glorioso resplandor. El ángel proclama con voz atronadora que la célebre capital Babilonia ha sufrido un derrumbe absoluto, convirtiéndose en guarida desolada de espíritus malévolos, entidades impuras y aves detestables. Su caída proviene de haber seducido a todas las sociedades del mundo con la copa embriagadora de su idolatría corruptora, llevando a los monarcas terrenales a comprometer su moral mientras los mercaderes comerciales amasaban riqueza opulenta al atender sus lujos extravagantes. Una voz posterior del cielo llama al pueblo fiel del Señor a salir inmediatamente de sus confines para evitar participar de sus transgresiones y escapar a sus castigos inminentes. Porque su culpa acumulada ha llegado a los cielos y Dios ha recordado sus iniquidades, la justicia celestial decreta que reciba doble retribución por sus malas obras. En proporción a su arrogante exaltación de sí misma y su jactanciosa afirmación de reinar como reina inexpugnable inmune a la viudez o al dolor, sufrirá muerte repentina, duelo y hambre, y será quemada con fuego en un solo día bajo la fuerza justa de Dios.
Los soberanos terrenales que compartieron sus privilegios ilícitos se quedan lejos, aterrados por el humo que asciende de su incendio, lamentando la ruina repentina de aquella poderosa ciudadela en una sola hora. Los mercaderes mundiales se suman al llanto amargo, lamentando el cese abrupto de su comercio, pues ya no quedan compradores para sus preciosas existencias de oro, plata, piedras preciosas, perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlata; madera de tuya; vasos de marfil, piedra preciosa, latón, hierro y mármol; canela, aromas, ungüento, incienso, vino, aceite, harina fina, trigo, animales, ovejas, caballos, carros, esclavos y almas de hombres. Todos los lujos codiciados y delicadezas refinadas que alimentaban su complacencia se han desvanecido irrevocablemente. Los mercaderes enriquecidos se quedan lejos por miedo; todo capitán de barco, quienes navegan hacia el lago, marineros y trabajadores del mar contemplan de lejos el humo ondulante, echándose polvo sobre la cabeza con dolor mientras lamentan que tanta riqueza y comercio marítimo se disolvieran en una hora trágica. Pero mientras los beneficiarios mundanos desesperan por sus ingresos perdidos, se manda al cielo y a los santos apóstoles y profetas regocijarse, porque el Todopoderoso ha vindicado su causa ejecutando un juicio justo sobre su opresora.
Para dramatizar la permanencia absoluta de esta caída, un ángel de fuerza tremenda alza una roca semejante a una enorme piedra de molino y la arroja violentamente a las profundidades del océano, proclamando que con una fuerza violenta comparable será derribada la gran ciudad Babilonia, para no volver a ser hallada. Desde ese momento, las voces de arpistas, músicos, flautistas y trompetistas callan permanentemente dentro de sus murallas. Ningún artesano experto de ningún oficio volverá a trabajar allí, ni se oirá el rumor de las piedras de molino en sus vecindarios. El resplandor reconfortante de las lámparas domésticas nunca volverá a brillar, y las voces alegres de novias y novios cesarán para siempre. Sus mercaderes influyentes fueron los titanes de la tierra, extraviando a las naciones del mundo mediante hechicerías engañosas; pero dentro de sus ruinas se descubre la sangre derramada de profetas consagrados, santos y todos los muertos sobre la tierra.
La historia del capítulo
Contexto: Un ángel cuya gloria ilumina la tierra anuncia que Babilonia ha caído y se ha convertido en habitación de demonios y espíritus y aves impuros. Lo que está en juego: Sus pecados llegan al cielo; se manda al pueblo de Dios salir para evitar pecados y plagas, y se manda doble retribución según sus obras. Acción: Se jacta de inmunidad regia al dolor; sus plagas vendrán en un día. Reyes y mercaderes lamentarán de lejos por miedo; los marineros están lejos, se echan polvo y lamentan la riqueza perdida. Consecuencia: Se manda al cielo, apóstoles y profetas regocijarse. Un ángel arroja al mar una piedra semejante a una de molino y predice la ausencia permanente de Babilonia, sin música, oficio, molino, lámpara ni voces nupciales. Límites: Se distinguen la caída anunciada, las plagas futuras y los silencios futuros. No se proporciona aquí una nueva identidad de la ciudad ni una doctrina general sobre el comercio.
Lecciones para recordar
- Las plagas de un día son muerte, duelo y hambre, seguidas por el incendio con fuego.
- La carga incluye metales, joyas, tejidos, vasos, fragancias, alimentos, animales, carros, esclavos y almas de hombres.
- El lamento de los marineros dice que una hora trae desolación; en ella se encuentra sangre de profetas, santos y todos los muertos en la tierra.
Pon a prueba tu memoria
¿Por qué se ve a un ángel arrojar al mar una gran piedra de molino y qué significa esta acción sobre el destino de Babilonia?
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 139832–139844 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
18:2. Y clamó con voz fuerte, diciendo: Babilonia la grande ha caído, ha caído: y se ha convertido en habitación de demonios y refugio de todo espíritu impuro y refugio de toda ave impura y odiosa: 18:3. Porque todas las naciones han bebido del vino de la ira de su fornicación: y los reyes de la tierra han cometido fornicación con ella; y los mercaderes de la tierra se han enriquecido por el poder de sus delicadezas. 18:4. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío; para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas.
Ver original en inglés
18:2. And he cried out with a strong voice, saying: Babylon the great is fallen, is fallen: and is become the habitation of devils and the hold of every unclean spirit and the hold of every unclean and hateful bird: 18:3. Because all nations have drunk of the wine of the wrath of her fornication: and the kings of the earth have committed fornication with her; And the merchants of the earth have been made rich by the power of her delicacies. 18:4. And I heard another voice from heaven, saying: Go out from her, my people; that you be not partakers of her sins and that you receive not of her plagues.
Líneas 139869–139883 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
18:11. Y los mercaderes de la tierra llorarán y harán duelo por ella: pues ningún hombre comprará ya sus mercancías. 18:12. Mercancías de oro y plata y piedras preciosas: y de perlas y lino fino y púrpura y seda y escarlata: y toda madera de tuya: y toda clase de vasos de marfil: y toda clase de vasos de piedra preciosa y de latón y de hierro y de mármol: 18:13. Y canela y aromas y ungüento e incienso y vino y aceite y harina fina y trigo y animales y ovejas y caballos y carros: y esclavos y almas de hombres. 18:14. Y los frutos del deseo de tu alma se han apartado de ti: y todas las cosas suntuosas y hermosas han perecido para ti. Y no las encontrarán ya en absoluto.
Ver original en inglés
18:11. And the merchants of the earth shall weep and mourn over her: for no man shall buy their merchandise any more. 18:12. Merchandise of gold and silver and precious stones: and of pearls and fine linen and purple and silk and scarlet: and all thyine wood: and all manner of vessels of ivory: and all manner of vessels of precious stone and of brass and of iron and of marble: 18:13. And cinnamon and odours and ointment and frankincense and wine and oil and fine flour and wheat and beasts and sheep and horses and chariots: and slaves and souls of men. 18:14. And the fruits of the desire of thy soul are departed from thee: and all fat and goodly things are perished from thee. And they shall find them no more at all.
Líneas 139907–139924 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
18:21. Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó al mar, diciendo: Con violencia como esta será derribada Babilonia, aquella gran ciudad, y no se encontrará ya en absoluto. 18:22. Y la voz de arpistas y de músicos y de los que tocan la flauta y la trompeta no se oirá ya en absoluto en ti: y ningún artesano de oficio alguno se encontrará ya en absoluto en ti: y el sonido del molino no se oirá ya en absoluto en ti: 18:23. Y la luz de la lámpara no brillará ya en absoluto en ti: y la voz del novio y de la novia no se oirá ya en absoluto en ti. Pues tus mercaderes eran los grandes hombres de la tierra: pues todas las naciones han sido engañadas por tus encantamientos. 18:24. Y en ella se encontró la sangre de profetas y de santos y de todos los que fueron muertos sobre la tierra.
Ver original en inglés
18:21. And a mighty angel took up a stone, as it were a great millstone, and cast it into the sea, saying: With such violence as this, shall Babylon, that great city, be thrown down and shall be found no more at all. 18:22. And the voice of harpers and of musicians and of them that play on the pipe and on the trumpet shall no more be heard at all in thee: and no craftsman of any art whatsoever shall be found any more at all in thee: and the sound of the mill shall be heard no more at all in thee: 18:23. And the light of the lamp shall shine no more at all in thee: and the voice of the bridegroom and the bride shall be heard no more at all in thee. For thy merchants were the great men of the earth: for all nations have been deceived by thy enchantments. 18:24. And in her was found the blood of prophets and of saints and of all that were slain upon the earth.
