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Atlas of Saints

1 Juan

Capítulo 5 · Douay–Rheims / Challoner

Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.

Biblia · Atlas of Saints

1 Juan, capítulo 5

Resumen del capítulo

¿Cómo vence al mundo la fe en Jesús como Hijo de Dios y asegura a los creyentes vida eterna?

La fe viva en el Hijo de Dios vence oposición mundana por obediencia a mandamientos divinos, autenticada por testigos celestiales y terrenales y otorgando confianza serena en oración y vida eterna.

Explicación del capítulo

El apóstol enseña que quien profesa a Jesús como el Cristo es espiritualmente nacido de Dios y quien ama al Padre divino ama naturalmente a los hijos engendrados por él. Challoner explica que nacer de Dios significa ser justificado y adoptado por bautismo, requiriendo no mero asentimiento intelectual, sino arrepentimiento sincero, esperanza viva y cumplimiento obediente de ley divina. Verificamos que amamos a los hijos de Dios cuando amamos a Dios mismo y cumplimos fielmente sus preceptos, pues amor genuino de Dios consiste en guardar sus mandamientos, que no son opresivos. Lo nacido de Dios logra victoria sobre el mundo caído y esta victoria triunfante es nuestra fe, que Challoner aclara no es noción pasiva o especulativa, sino fe activa que obra por caridad. El verdadero vencedor del mundo es el creyente que confiesa firmemente que Jesús es Hijo de Dios.

Este Redentor llegó por agua y sangre, no por agua sola, sino por agua y sangre juntas, con el Espíritu Santo testificando que Cristo es verdad. Challoner señala que Cristo vino a purificar pecados no solo por agua bautismal de regeneración, sino por derramamiento sacrificial de su propia sangre. En el ámbito celestial testifica un testimonio triple: Padre eterno, Verbo divino y Espíritu Santo, de quienes el texto dice que estos tres son uno. En la tierra tres también testifican: espíritu, agua y sangre, y estos testigos terrenales concuerdan en testimonio único. Challoner explica que, mientras la Trinidad celestial atestigua la divinidad eterna de Cristo, el espíritu entregado al morir y agua y sangre que fluyen de su costado traspasado demuestran su humanidad genuina. Si la humanidad acepta prontamente testimonio humano falible, el testimonio divino de Dios es infinitamente superior. Quien cree en el Hijo lleva este testimonio dentro, mientras quien rechaza la palabra de Dios lo trata como mentiroso. Este testimonio divino proclama que Dios nos ha dado vida eterna, que reside enteramente en su Hijo: poseer al Hijo trae vida, mientras rechazarlo trae muerte espiritual.

Juan explica que escribe estas certezas para que los creyentes reconozcan que poseen vida eterna. Con este conocimiento viene confianza serena de que lo que pidamos conforme a voluntad de Dios es oído y concedido. La anotación precisa el pedir como según su voluntad, por nuestro bien, con perseverancia y de la manera debida. Si un creyente observa a un hermano cometer pecado no para muerte, debe interceder y Dios dará vida al ofensor; pero existe pecado para muerte, acerca del cual el apóstol no prescribe oración. La larga anotación dice que la distinción es difícil de determinar y no puede simplemente igualar venial frente a mortal. Describe una interpretación común de apostasía voluntaria que tiende a impenitencia final, sin decir que tal pecado no puede remitirse. Dice que debe orarse por todos los pecadores, aunque no con igual confianza de obtener siempre la petición; ningún pecador necesita desesperar del perdón. Algunos entienden la frase como impenitencia final o morir en pecado mortal, mientras apostasía y otros pecados atroces también pueden estar comprendidos. El texto dice que toda iniquidad es pecado y hay pecado para muerte. Los nacidos de Dios no permanecen en pecado, pues gracia divina los guarda del alcance del maligno. Los creyentes pertenecen a Dios, mientras el texto llama a todo el mundo asentado en maldad. La anotación explica gran parte del mundo o, alternativamente, estar bajo el maligno. El Hijo de Dios ha venido, dando entendimiento para conocer al Dios verdadero y permanecer en su Hijo Jesucristo, quien es Dios verdadero y vida eterna: pasaje que los Padres citan para demostrar la divinidad de Cristo. Juan concluye con advertencia amorosa: hijitos, guardaos de ídolos. La anotación la relaciona con cristianos recién convertidos que tratan con paganos e idólatras, añadiendo que volver a idolatría puede ser el pecado para muerte mencionado aquí.

La historia del capítulo

Contexto: Juan cierra con creencia, amor, mandamientos, testimonio acerca de Cristo y oración de intercesión.

Lo que está en juego: La vida está en el Hijo; incredulidad rechaza testimonio de Dios y pecado para muerte plantea distinción difícil.

Acción y razonamiento: Identifica testigos celestiales y terrenales, describe pedir según voluntad de Dios y exhorta a guardarse de ídolos.

Consecuencia: Vida eterna y peticiones respondidas se declaran en el texto; no se narra episodio de conversión ni oración individual.

Límites: Anotaciones precisan nacimiento justificado, fe que obra por caridad, manera y perseverancia de oración, distinción difícil de pecado, gran parte del mundo, divinidad de Cristo y posible conexión con idolatría. La distinción de pecado no es simplemente venial frente a mortal.

Lecciones para recordar

  1. Fe que obra por caridad es la explicación de la anotación de vencer al mundo.
  2. La edición admitida incluye los tres testigos celestiales y terrenales, explicados por separado.
  3. La oración es según voluntad de Dios; la anotación de pecado conserva incertidumbre y dice que ningún pecador necesita desesperar del perdón.

Pon a prueba tu memoria

¿Cuál es la distinción entre pecado no para muerte y pecado para muerte, y cómo afecta la oración de intercesión cristiana?

Edición y notas de la fuente

Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.

  1. Líneas 137974–137996 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    5:1. Quien cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y quien ama a quien engendró ama también a quien es nacido de él. Es nacido de Dios.... Es decir, es justificado y hecho hijo de Dios por bautismo: lo cual también ha de entenderse con tal de que la creencia de este artículo fundamental de fe cristiana sea acompañada de todas las otras condiciones que, por palabra de Dios y su disposición, también se requieren para justificación; como creencia general de todo lo que Dios ha revelado y prometido: esperanza, amor, arrepentimiento y disposición sincera a guardar la santa ley y mandamientos de Dios. 5:2. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. 5:3. Porque esta es la caridad de Dios: que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados. 5:4. Porque todo lo nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. Nuestra fe.... No fe mera, especulativa o muerta; sino fe que obra por caridad. Gál. 5.6
    Ver original en inglés
    5:1. Whosoever believeth that Jesus is the Christ, is born of God. And every one that loveth him who begot, loveth him also who is born of him. Is born of God.... That is, is justified, and become a child of God by baptism: which is also to be understood; provided the belief of this fundamental article of the Christian faith be accompanied with all the other conditions, which, by the word of God, and his appointment, are also required to justification; such as a general belief of all that God has revealed and promised: hope, love, repentance, and a sincere disposition to keep God’s holy law and commandments. 5:2. In this we know that we love the children of God: when we love God and keep his commandments. 5:3. For this is the charity of God: That we keep his commandments. And his commandments are not heavy. 5:4. For whatsoever is born of God overcometh the world. And this is the victory which overcometh the world: Our faith. Our faith.... Not a bare, speculative, or dead faith; but a faith that worketh by charity. Gal. 5.6
  2. Líneas 138008–138018 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    5:7. Y hay Tres que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo. Y estos tres son uno. 5:8. Y hay tres que dan testimonio en la tierra: el espíritu y el agua y la sangre. Y estos tres son uno. El espíritu y el agua y la sangre.... Como el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo todos dan testimonio de la divinidad de Cristo, así el espíritu que entregó, clamando con fuerte voz en la cruz, y el agua y sangre que salieron de su costado dan testimonio de su humanidad y son uno; es decir, todos concuerdan en un testimonio.
    Ver original en inglés
    5:7. And there are Three who give testimony in heaven, the Father, the Word, and the Holy Ghost. And these three are one. 5:8. And there are three that give testimony on earth: the spirit and the water and the blood. And these three are one. The spirit, and the water, and the blood.... As the Father, the Word, and the Holy Ghost, all bear witness to Christ’s divinity; so the spirit, which he yielded up, crying out with a loud voice upon the cross; and the water and blood that issued from his side, bear witness to his humanity, and are one; that is, all agree in one testimony.
  3. Líneas 138037–138047 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    5:11. Y este es el testimonio de que Dios nos ha dado vida eterna. Y esta vida está en su Hijo. 5:12. Quien tiene al Hijo tiene vida. Quien no tiene al Hijo no tiene vida. 5:13. Estas cosas os escribo para que sepáis que tenéis vida eterna: vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios. 5:14. Y esta es la confianza que tenemos hacia él: que todo lo que pidamos según su voluntad, nos oye.
    Ver original en inglés
    5:11. And this is the testimony that God hath given to us eternal life. And this life is in his Son. 5:12. He that hath the Son hath life. He that hath not the Son hath not life. 5:13. These things I write to you that you may know that you have eternal life: you who believe in the name of the Son of God. 5:14. And this is the confidence which we have towards him: That, whatsoever we shall ask according to his will, he heareth us.
  4. Líneas 138056–138090 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    Un pecado que no es para muerte, etc.... Es difícil determinar lo que san Juan llama aquí pecado no para muerte y pecado para muerte. La diferencia no puede ser la misma que entre pecados llamados veniales y mortales: porque dice que, si un hombre ora por su hermano que comete pecado no para muerte, se le dará vida: por tanto, ese había perdido antes la vida de gracia y había sido culpable de lo comúnmente llamado pecado mortal. Y cuando habla de pecado para muerte y añade estas palabras, por ese no digo que hombre alguno pida, no puede suponerse que san Juan dijera esto de todo pecado mortal, sino solo de algunos pecados atroces, muy rara vez remitidos porque tales pecadores muy rara vez se arrepienten. Por pecado para muerte, pues, los intérpretes comúnmente entienden apostasía voluntaria de la fe y de la verdad conocida, cuando un pecador, endurecido por su propia ingratitud, se hace sordo a todas las amonestaciones, no hará nada por sí mismo, sino sigue hacia impenitencia final. Tampoco dice san Juan que tal pecado nunca se remite o no puede remitirse, sino solo tiene estas palabras, por ese no digo que hombre alguno pida remisión: es decir, aunque debemos orar por todos los pecadores cualesquiera, los hombres no pueden orar por tales pecadores con tanta confianza de obtener siempre sus peticiones como san Juan dijo antes, vers. 14. Cualquiera que sea la explicación que sigamos de este versículo, nuestra fe nos enseña por las santas escrituras que Dios no desea muerte de ningún pecador, sino que se convierta y viva, Ezeq. 33.11. Aunque los pecados de los hombres sean rojos como escarlata, se harán blancos como nieve, Isa. 3.18. Es voluntad de Dios que todos lleguen al conocimiento de verdad y sean salvados. No hay pecado tan grande que Dios no esté dispuesto a perdonar, y ha dejado potestad en su iglesia para remitir los pecados más enormes: de modo que ningún pecador necesita desesperar del perdón, ni perecerá ningún pecador sino por su propia culpa. Un pecado para muerte.... Algunos lo entienden de impenitencia final o morir en pecado mortal, que es el único pecado que jamás puede remitirse. Pero es probable que también comprenda bajo este nombre pecado de apostasía de la fe y algunos otros pecados tan atroces que son rara vez y difícilmente remitidos: y por tanto da poco ánimo a quienes oran por estos pecadores para esperar lo que piden.
    Ver original en inglés
    A sin which is not to death, etc.... It is hard to determine what St. John here calls a sin which is not to death, and a sin which is unto death. The difference can not be the same as betwixt sins that are called venial and mortal: for he says, that if a man pray for his brother, who commits a sin that is not to death, life shall be given him: therefore such a one had before lost the life of grace, and been guilty of what is commonly called a mortal sin. And when he speaks of a sin that is unto death, and adds these words, for that I say not that any man ask, it cannot be supposed that St. John would say this of every mortal sin, but only of some heinous sins, which are very seldom remitted, because such sinners very seldom repent. By a sin therefore which is unto death, interpreters commonly understand a wilfull apostasy from the faith, and from the known truth, when a sinner, hardened by his own ingratitude, becomes deaf to all admonitions, will do nothing for himself, but runs on to a final impenitence. Nor yet does St. John say, that such a sin is never remitted, or cannot be remitted, but only has these words, for that I say not that any man ask the remission: that is, though we must pray for all sinners whatsoever, yet men can not pray for such sinners with such a confidence of obtaining always their petitions, as St. John said before, ver. 14. Whatever exposition we follow on this verse, our faith teacheth us from the holy scriptures, that God desires not the death of any sinner, but that he be converted and live, Ezech. 33.11. Though men’s sins be as red as scarlet, they shall become as white as snow, Isa. 3.18. It is the will of God that every one come to the knowledge of the truth, and be saved. There is no sin so great but which God is willing to forgive, and has left a power in his church to remit the most enormous sins: so that no sinner need despair of pardon, nor will any sinner perish, but by his own fault. A sin unto death.... Some understand this of final impenitence, or of dying in mortal sin; which is the only sin that never can be remitted. But, it is probable, he may also comprise under this name, the sin of apostasy from the faith, and some other such heinous sins as are seldom and hardly remitted: and therefore he gives little encouragement, to such as pray for these sinners, to expect what they ask.

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