Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
Éxodo, capítulo 9
Resumen del capítulo
¿Cómo separa la advertencia sobre el granizo a los siervos de Faraón, y qué hace Faraón después de que cesa la tormenta?
Quienes temen la palabra del Señor llevan a sus siervos y ganado a las casas; quienes la desatienden los dejan en los campos. Faraón pide oración y promete la liberación, pero después de que cesa la tormenta aumenta su pecado y no deja ir a Israel.
Explicación del capítulo
¿Cómo separa la advertencia sobre el granizo a los siervos de Faraón, y qué hace Faraón después de que cesa la tormenta? Quienes temen la palabra del Señor llevan a sus siervos y ganado a las casas; quienes la desatienden los dejan en los campos. Faraón pide oración y promete la liberación, pero después de que cesa la tormenta aumenta su pecado y no deja ir a Israel.
El Señor dice a Moisés que vaya a Faraón y le dé la exigencia del Señor Dios de los hebreos: deja ir a su pueblo para ofrecer sacrificio. Si Faraón se niega y sigue reteniéndolos, la mano de Dios estará sobre sus campos y una enfermedad muy grave golpeará a sus caballos, asnos, camellos, bueyes y ovejas. Dios hará una diferencia maravillosa entre las posesiones de Israel y las posesiones de los egipcios: nada perteneciente a Israel morirá. Fija mañana como el día en que hará esto en la tierra.
El Señor hace esto al día siguiente. El versículo dice que mueren todos los animales de los egipcios, mientras que no muere ni uno de los animales de Israel. La nota de Challoner explica «Todos los animales» como «muchos de todas las clases». Faraón envía a mirar y no se encuentra muerto nada perteneciente a Israel. Su corazón se endurece y no deja ir al pueblo.
Dios dice a Moisés y Aarón que tomen puñados de ceniza de la chimenea. Moisés debe esparcirla en el aire ante Faraón. Habrá polvo por todo Egipto, con forúnculos y llagas hinchadas en personas y animales en toda la tierra. Toman la ceniza y se presentan ante Faraón; Moisés la esparce en el aire, y los forúnculos y las llagas vienen sobre personas y animales. Los magos no pueden permanecer ante Moisés por los forúnculos que tienen ellos y que hay en todo Egipto. El Señor endurece el corazón de Faraón y él no escucha, como el Señor dijo a Moisés. La nota de Challoner sobre el endurecimiento remite al lector a las anotaciones anteriores en Éxodo 4:21, 7:3 y 8:15.
Dios dice a Moisés que se levante por la mañana y se presente ante Faraón con la exigencia del Señor Dios de los hebreos: deja ir a su pueblo para ofrecer sacrificio. Dios enviará ahora todas sus plagas sobre el corazón del rey, sus siervos y su pueblo, para que Faraón sepa que ninguno es como él en toda la tierra. Dios dice que extenderá su mano para golpear al rey y su pueblo con pestilencia y que el rey perecerá de la tierra. Dice que ha elevado a Faraón para mostrar su poder en él y para que se hable de su nombre por toda la tierra. Pregunta si el rey sigue reteniendo a su pueblo y no lo dejará ir.
Dios anuncia para mañana a esta misma hora un granizo extraordinariamente grande, como no ha habido en Egipto desde su fundación. Faraón debe enviar inmediatamente y reunir su ganado y todo lo que tiene en los campos. Las personas, los animales y todas las cosas que queden fuera en los campos donde caiga el granizo morirán. Entre los siervos de Faraón, quien teme la palabra del Señor hace que sus siervos y su ganado huyan a las casas. Quien desatiende la palabra deja a sus siervos y su ganado en los campos.
Dios dice a Moisés que extienda su mano hacia el cielo para que caiga granizo por todo Egipto sobre personas, animales y todas las plantas de los campos. Moisés extiende su vara hacia el cielo. El Señor envía truenos, granizo y relámpagos que corren por el suelo. El granizo y el fuego mezclado con él avanzan juntos, con granizo de un tamaño nunca visto en Egipto desde la fundación de la nación. El granizo destruye todo lo que hay en los campos por todo Egipto, tanto personas como animales; golpea todas las plantas de los campos y quiebra todos los árboles del país. Solo Gosén, donde vive Israel, no recibe granizo.
Faraón manda llamar a Moisés y Aarón. Dice que ha pecado también esta vez, que el Señor es justo y que él y su pueblo son malvados. Les pide que oren para que cesen los truenos y el granizo, para poder dejarlos ir y que no tengan que permanecer más tiempo. Moisés dice que, una vez fuera de la ciudad, extenderá sus manos al Señor y cesarán los truenos y el granizo, para que Faraón sepa que la tierra pertenece al Señor. Pero Moisés dice que sabe que ni Faraón ni sus siervos temen todavía al Señor Dios.
El lino y la cebada son dañados porque la cebada está verde y el lino ya ha formado sus cápsulas. El trigo y otros cereales de invierno no son dañados porque son tardíos en su crecimiento. El relato da estas diferencias sin proporcionar otra explicación del estado de los cultivos.
Moisés deja a Faraón y sale de la ciudad, donde extiende sus manos al Señor. Cesan los truenos y el granizo y no cae más lluvia sobre la tierra. Al ver que han cesado la lluvia, el granizo y los truenos, Faraón aumenta su pecado. Su corazón y los corazones de sus siervos se endurecen y se hacen extraordinariamente duros. No deja ir a Israel, como el Señor había mandado por medio de Moisés.
La historia del capítulo
La advertencia sobre el granizo conduce a dos respuestas registradas entre los siervos de Faraón. Dice cuándo vendrá el granizo y que quienes queden en los campos donde caiga morirán. Algunos llevan a sus siervos y ganado a las casas porque temen la palabra; otros los dejan en los campos porque la desatienden. Después de la tormenta, Faraón dice que el Señor es justo y pide oración, prometiendo la liberación. Moisés promete que la tormenta cesará, pero dice que el rey y sus siervos todavía no temen a Dios. Cuando cesa la tormenta, el rey aumenta su pecado y vuelve a negar la liberación. Por tanto, el capítulo distingue responder a la advertencia antes del granizo de pedir alivio durante este. (Éxodo 9:18–35.)
Lecciones para recordar
- El relato de la enfermedad conserva su distinción expresada y la precisión de la edición. No muere ningún animal perteneciente a Israel. El «todos» del versículo para los animales egipcios es explicado por Challoner como muchos de todas las clases. Faraón comprueba el resultado, pero sigue negando la liberación. (9:4–7 y nota.)
- La advertencia hace concretas las elecciones de los siervos. Quienes temen la palabra llevan a sus siervos y ganado a las casas; quienes la desatienden los dejan en los campos. El capítulo no da una cantidad ni proporción para ninguno de los grupos. (9:18–21.)
- Las palabras de Faraón durante la tormenta van seguidas de una acción diferente después. Reconoce el pecado y pide alivio, pero cuando cesa la tormenta aumenta su pecado y no libera a Israel. Esa secuencia proporciona el contraste sin un relato inventado de sus motivos ocultos. (9:27–35.)
Pon a prueba tu memoria
¿Por qué no pueden los magos permanecer ante Moisés? Tienen forúnculos. ¿Por qué llevan algunos siervos a las personas y el ganado a las casas? Temen la advertencia del Señor de que quienes queden en los campos donde caiga el granizo morirán. ¿Por qué no son dañados el trigo y otros cereales de invierno? Son tardíos en su crecimiento, a diferencia de la cebada verde y el lino que ha formado cápsulas. ¿Qué sigue al fin de la tormenta?
Ver respuesta
Faraón aumenta su pecado y no libera a Israel. (9:11, 18–21, 31–35.)
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 6830–6835 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
Éxodo, capítulo 9 La quinta plaga es una peste entre el ganado. La sexta, de forúnculos en hombres y animales. La séptima, de granizo. Faraón vuelve a prometer dejar ir al pueblo e incumple su palabra.
Ver original en inglés
Exodus Chapter 9 The fifth plague is a murrain among the cattle. The sixth, of boils in men and beasts. The seventh, of hail. Pharao promiseth again to let the people go, and breaketh his word.
Líneas 6836–6852 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:1. Y el Señor dijo a Moisés: Entra ante Faraón y háblale: Así dice el Señor Dios de los hebreos: Deja ir a mi pueblo para ofrecerme sacrificio. 9:2. Pero si te niegas y sigues reteniéndolos, 9:3. He aquí que mi mano estará sobre tus campos, y una peste muy grave sobre tus caballos, asnos, camellos, bueyes y ovejas. 9:4. Y el Señor hará una diferencia maravillosa entre las posesiones de Israel y las posesiones de los egipcios, de modo que no morirá absolutamente nada de lo que pertenece a los hijos de Israel. 9:5. Y el Señor fijó un tiempo, diciendo: Mañana hará el Señor esta cosa en la tierra.
Ver original en inglés
9:1. And the Lord said to Moses: Go in to Pharao, and speak to him: Thus saith the Lord God of the Hebrews: Let my people go to sacrifice to me. 9:2. But if thou refuse, and withhold them still: 9:3. Behold my hand shall be upon thy fields; and a very grievous murrain upon thy horses, and asses, and camels, and oxen, and sheep. 9:4. And the Lord will make a wonderful difference between the possessions of Israel and the possessions of the Egyptians, that nothing at all shall die of those things that belong to the children of Israel. 9:5. And the Lord appointed a time, saying: To morrow will the Lord do this thing in the land.
Líneas 6853–6862 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:6. Por tanto, el Señor hizo esta cosa al día siguiente; y murieron todos los animales de los egipcios, pero de los animales de los hijos de Israel no murió ni uno. Todos los animales… Es decir, muchos de todas las clases. 9:7. Y Faraón envió a mirar, y no había muerto nada de lo que Israel poseía. Y el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir al pueblo.
Ver original en inglés
9:6. The Lord therefore did this thing the next day: and all the beasts of the Egyptians died, but of the beasts of the children of Israel there died not one. All the beasts.... That is, many of all kinds. 9:7. And Pharao sent to see; and there was not any thing dead of that which Israel possessed. And Pharao’s heart was hardened, and he did not let the people go.
Líneas 6863–6883 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:8. Y el Señor dijo a Moisés y Aarón: Tomad puñados de ceniza de la chimenea, y que Moisés la esparza en el aire en presencia de Faraón. 9:9. Y haya polvo sobre toda la tierra de Egipto, pues habrá forúnculos y llagas hinchadas tanto en hombres como en animales, en toda la tierra de Egipto. 9:10. Y tomaron ceniza de la chimenea y se presentaron ante Faraón, y Moisés la esparció en el aire; y vinieron forúnculos con llagas hinchadas en hombres y animales. 9:11. Tampoco pudieron los magos permanecer ante Moisés por los forúnculos que había sobre ellos y en toda la tierra de Egipto. 9:12. Y el Señor endureció el corazón de Faraón, y él no los escuchó, como el Señor había dicho a Moisés. Endureció, etc.… Véanse las anotaciones anteriores, capítulo 4.21, capítulo 7.3 y capítulo 8.15.
Ver original en inglés
9:8. And the Lord said to Moses and Aaron: Take to you handfuls of ashes out of the chimney, and let Moses sprinkle it in the air in the presence of Pharao. 9:9. And be there dust upon all the land of Egypt: for there shall be boils and swelling blains both in men and beasts, in the whole land of Egypt. 9:10. And they took ashes out of the chimney, and stood before Pharao, and Moses sprinkled it in the air; and there came boils with swelling blains in men and beasts. 9:11. Neither could the magicians stand before Moses, for the boils that were upon them, and in all the land of Egypt. 9:12. And the Lord hardened Pharao’s heart, and he hearkened not unto them, as the Lord had spoken to Moses. Hardened, etc.... See the annotations above, chap. 4.21, chap. 7.3, and chap. 8.15.
Líneas 6884–6899 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:13. Y el Señor dijo a Moisés: Levántate por la mañana y preséntate ante Faraón, y le dirás: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: Deja ir a mi pueblo para ofrecerme sacrificio. 9:14. Pues esta vez enviaré todas mis plagas sobre tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra. 9:15. Pues ahora extenderé mi mano para golpearte a ti y a tu pueblo con pestilencia, y perecerás de la tierra. 9:16. Y por eso te he elevado, para mostrar en ti mi poder y para que se hable de mi nombre por toda la tierra. 9:17. ¿Sigues reteniendo a mi pueblo y no lo dejarás ir?
Ver original en inglés
9:13. And the Lord said to Moses: Arise in the morning, and stand before Pharao, and thou shalt say to him: Thus saith the Lord, the God of the Hebrews: Let my people go to sacrifice to me. 9:14. For I will at this time send all my plagues upon thy heart, and upon thy servants, and upon thy people; that thou mayst know that there is none like me in all the earth. 9:15. For now I will stretch out my hand to strike thee, and thy people, with pestilence, and thou shalt perish from the earth. 9:16. And therefore have I raised thee, that I may shew my power in thee, and my name may be spoken of throughout all the earth. 9:17. Dost thou yet hold back my people; and wilt thou not let them go?
Líneas 6900–6914 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:18. He aquí que mañana, a esta misma hora, haré llover un granizo extraordinariamente grande, como no lo ha habido en Egipto desde el día de su fundación hasta este tiempo presente. 9:19. Envía, por tanto, ahora mismo y reúne tu ganado y todo lo que tienes en el campo; pues los hombres, los animales y todas las cosas que se encuentren fuera y no hayan sido recogidas de los campos sobre los que caiga el granizo morirán. 9:20. Aquel de los siervos de Faraón que temía la palabra del Señor hizo que sus siervos y su ganado huyeran a las casas. 9:21. Pero aquel que no atendió a la palabra del Señor dejó a sus siervos y su ganado en los campos.
Ver original en inglés
9:18. Behold I will cause it to rain to morrow at this same hour, an exceeding great hail; such as hath not been in Egypt from the day that it was founded, until this present time. 9:19. Send therefore now presently, and gather together thy cattle, and all that thou hast in the field; for men and beasts, and all things that shall be found abroad, and not gathered together out of the fields which the hail shall fall upon, shall die. 9:20. He that feared the word of the Lord among Pharao’s servants, made his servants and his cattle flee into houses: 9:21. But he that regarded not the word of the Lord, left his servants, and his cattle in the fields.
Líneas 6915–6933 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:22. Y el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo para que haya granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, los animales y toda planta del campo en la tierra de Egipto. 9:23. Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el Señor envió truenos y granizo y relámpagos que corrían por el suelo; y el Señor hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 9:24. Y el granizo y el fuego mezclado con él avanzaban juntos; y era de tal tamaño como nunca antes se había visto en toda la tierra de Egipto desde que se fundó aquella nación. 9:25. Y el granizo destruyó en toda la tierra de Egipto todas las cosas que estaban en los campos, tanto hombres como animales; y el granizo golpeó toda planta del campo y quebró todos los árboles del país. 9:26. Solo en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no cayó el granizo.
Ver original en inglés
9:22. And the Lord said to Moses: Stretch forth thy hand towards heaven, that there may be hail in the whole land of Egypt upon men, and upon beasts, and upon every herb of the field in the land of Egypt. 9:23. And Moses stretched forth his rod towards heaven, and the Lord sent thunder and hail, and lightnings running along the ground: and the Lord rained hail upon the land of Egypt. 9:24. And the hail and fire mixt with it drove on together: and it was of so great bigness, as never before was seen in the whole land of Egypt since that nation was founded. 9:25. And the hail destroyed through all the land of Egypt all things that were in the fields, both man and beast: and the hail smote every herb of the field, and it broke every tree of the country. 9:26. Only in the land of Gessen, where the children of Israel were, the hail fell not.
Líneas 6934–6947 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:27. Y Faraón envió a llamar a Moisés y Aarón, diciéndoles: He pecado también esta vez; el Señor es justo; yo y mi pueblo somos malvados. 9:28. Rogad al Señor que cesen los truenos de Dios y el granizo, para que pueda dejaros ir y no permanezcáis aquí más tiempo. 9:29. Moisés dijo: En cuanto salga de la ciudad, extenderé mis manos al Señor y cesarán los truenos y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del Señor. 9:30. Pero sé que ni tú ni tus siervos teméis todavía al Señor Dios.
Ver original en inglés
9:27. And Pharao sent and called Moses and Aaron, saying to them: I have sinned this time also, the Lord is just: I and my people, are wicked. 9:28. Pray ye to the Lord that the thunderings of God and the hail may cease: that I may let you go, and that ye may stay here no longer. 9:29. Moses said: As soon as I am gone out of the city, I will stretch forth my hands to the Lord, and the thunders shall cease, and the hail shall be no more: that thou mayst know that the earth is the Lord’s: 9:30. But I know that neither thou, nor thy servants do yet fear the Lord God.
Líneas 6948–6953 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:31. Por tanto, el lino y la cebada fueron dañados, porque la cebada estaba verde y el lino ya había formado cápsulas. 9:32. Pero el trigo y otros cereales de invierno no fueron dañados, porque eran tardíos.
Ver original en inglés
9:31. The flax therefore, and the barley were hurt, because the barley was green, and the flax was now bolled; 9:32. But the wheat, and other winter corn were not hurt, because they were lateward.
Líneas 6954–6965 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:33. Y cuando Moisés salió de donde estaba Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos al Señor; y cesaron los truenos y el granizo, y no cayó más lluvia sobre la tierra. 9:34. Y Faraón, viendo que habían cesado la lluvia, el granizo y los truenos, aumentó su pecado. 9:35. Y su corazón se endureció, y el corazón de sus siervos, y se hizo extraordinariamente duro; tampoco dejó ir a los hijos de Israel, como el Señor había mandado por mano de Moisés.
Ver original en inglés
9:33. And when Moses was gone from Pharao out of the city, he stretched forth his hands to the Lord: and the thunders and the hail ceased, neither did there drop any more rain upon the earth. 9:34. And Pharao seeing that the rain, and the hail, and the thunders were ceased, increased his sin: 9:35. And his heart was hardened, and the heart of his servants, and it was made exceeding hard: neither did he let the children of Israel go, as the Lord had commanded by the hand of Moses.
