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Atlas of Saints

1 Juan

Capítulo 3 · Douay–Rheims / Challoner

Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.

Biblia · Atlas of Saints

1 Juan, capítulo 3

Resumen del capítulo

¿Cómo distingue Juan hijos de Dios de hijos del diablo mediante justicia y amor sacrificial en 1 Juan 3?

1 Juan 3 proclama adopción divina y conformidad futura a Cristo en visión beatífica, mostrando que hijos de Dios se distinguen de descendencia del diablo por rechazo de pecado habitual y práctica de caridad sacrificial concreta hacia hermanos.

Explicación del capítulo

Juan comienza maravillándose de generosidad sin límites de caridad divina, invitando a discípulos a contemplar amor extraordinario que el Padre prodigó a humanidad elevando creyentes, no solo de nombre sino en realidad auténtica, a hijos adoptivos de Dios. Porque mundo secular no reconoció a Cristo, inevitablemente no comprende dignidad exaltada de sus seguidores. El apóstol revela que aunque creyentes ya son hijos verdaderos de Dios en vida terrenal, pleno esplendor del estado futuro sigue velado. Pero cristianos poseen esperanza cierta de que cuando el Señor se manifieste en gloria serán transformados a su semejanza, porque lo contemplarán como verdaderamente es en visión beatífica. Toda alma que guarda esta esperanza trascendente es movida a purificarse y santificarse en vida moral, buscando santidad del mismo Cristo.

Contrastando vocación filial con rebelión moral, Juan define pecado como iniquidad, lo que la anotación llama transgresión de ley. El Hijo de Dios fue manifestado en carne humana con fin preciso de quitar nuestros pecados, y en su persona divina no hay pecado alguno. Por ello quien permanece en Cristo no peca; la anotación precisa mortalmente; quien se entrega al pecado demuestra que ni ha visto verdaderamente ni conocido al Salvador. Advirtiendo a discípulos no dejarse engañar, el apóstol insiste que justicia verdadera se demuestra por obras justas concretas, como Cristo es esencialmente justo. Quien practica pecado se alinea con diablo, que pecó desde comienzo; el Hijo de Dios vino al mundo precisamente para desmantelar y aniquilar obras del diablo. Alma regenerada espiritualmente por Dios posee semilla permanente de gracia divina, impidiéndole vivir en pecado mientras guarda vida sobrenatural, como explica anotación. Añade explícitamente que puede caer de este estado por abuso de libre albedrío. Mediante contraste moral decisivo se manifiestan hijos de Dios e hijos del diablo: quien no practica justicia ni ama a hermano no pertenece a Dios.

Mensaje fundamental entregado desde inicio del evangelio es mandato absoluto de amarse mutuamente. Discípulos jamás deben ser como Caín, que era del maligno y mató a hermano simplemente porque obras de hermano eran justas y propias malas. Creyentes no deben sorprenderse si mundo hostil los odia. Más bien cristianos saben con certeza alegre que pasaron de muerte espiritual a vida sobrenatural porque guardan amor sincero por hermanos. Quien carece de amor permanece en muerte espiritual y quien alberga odio a hermano es moralmente homicida, excluido de herencia de vida eterna. Naturaleza auténtica de caridad divina fue revelada definitivamente en Cruz, donde Cristo voluntariamente dio vida por nuestra redención; por ello discípulos deben dar vidas por hermanos cristianos. En práctica, si alguien posee riqueza terrenal y ve hermano en necesidad extrema pero cierra corazón sin piedad, amor de Dios no puede morar en alma. Juan manda a hijos no limitar amor a palabras superficiales ni habla elocuente, sino expresarlo en obras tangibles y verdad auténtica.

Practicar caridad activa da a creyentes paz interior y confianza ante Dios. Si corazón nos reprende, Dios es mayor que corazón y sabe todo; si no nos reprende, hay confianza hacia Dios. Cuando corazones no condenan, discípulos se acercan al Todopoderoso con confianza serena, recibiendo lo que piden en oración porque guardan mandamientos y hacen obras agradables a su vista. Juan resume mandato divino general: poner fe viva en nombre de su Hijo Jesucristo y amarse según su precepto. Quien guarda fielmente mandamientos de Dios permanece en unión íntima con Dios y Dios en él. Prueba auténtica de esta morada mutua se confirma por Espíritu Santo que Dios ha otorgado generosamente a su Iglesia.

La historia del capítulo

Contexto: Juan describe caridad otorgada por Padre y llama hijos de Dios a destinatarios, explicando justicia, pecado y amor.

Lo que está en juego: Odio se asocia a muerte y homicidio, y negar ayuda a hermano necesitado cuestiona afirmación de caridad.

Acción y razonamiento: Contrasta obras de Caín con las de hermano, apunta a vida dada de Cristo y urge amor en obra y verdad, fe en Hijo y guardar mandamientos.

Consecuencia: Se espera semejanza futura a su aparición; confianza se describe si corazón no reprende. No se narra acto de ayuda particular.

Límites: Anotaciones explican iniquidad, pecado mortal y guardar semilla de gracia, permitiendo explícitamente caída por abuso de libre albedrío. Pasaje de corazón no es garantía médica ni psicológica.

Lecciones para recordar

  1. Esperanza declarada de verlo como es acompaña santificación propia.
  2. Justicia y amor fraternal distinguen hijos de Dios descritos.
  3. Vida dada de Cristo fundamenta amor en obra y verdad, incluido ejemplo del hermano necesitado.

Pon a prueba tu memoria

¿Qué figura del Antiguo Testamento cita Juan como arquetipo de odio fratricida que mató a su hermano porque sus propias obras eran malas en 1 Juan 3?

Edición y notas de la fuente

Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.

  1. Líneas 137773–137782 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    3:1. Mirad qué clase de caridad el Padre nos ha otorgado, para que seamos llamados y seamos hijos de Dios. Por tanto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. 3:2. Amadísimos, ahora somos hijos de Dios: y aún no ha aparecido lo que seremos. Sabemos que cuando aparezca seremos semejantes a él: porque lo veremos como es. 3:3. Y todo el que tiene esta esperanza en él se santifica, como él también es santo.
    Ver original en inglés
    3:1. Behold what manner of charity the Father hath bestowed upon us, that we should be called and should be the sons of God. Therefore the world knoweth not us, because it knew not him. 3:2. Dearly beloved, we are now the sons of God: and it hath not yet appeared what we shall be. We know that when he shall appear we shall be like to him: because we shall see him as he is. 3:3. And every one that hath this hope in him sanctifieth himself, as he also is holy.
  2. Líneas 137784–137815 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    3:4. Quien comete pecado comete también iniquidad. Y pecado es iniquidad. Iniquidad.... transgresión de ley. 3:5. Y sabéis que apareció para quitar nuestros pecados: y en él no hay pecado. 3:6. Quien permanece en él no peca: y quien peca no lo ha visto ni conocido. No peca.... a saber, mortalmente. Véase cap. 1.8. 3:7. Hijitos, que ningún hombre os engañe. Quien obra justicia es justo, como él es justo. 3:8. Quien comete pecado es del diablo: porque el diablo peca desde comienzo. Para este fin apareció el Hijo de Dios, para que pudiera destruir obras del diablo. 3:9. Quien nace de Dios no comete pecado: porque su semilla permanece en él. Y no puede pecar, porque nace de Dios. No comete pecado.... Es decir, mientras guarda en sí esta semilla de gracia y esta generación divina por la cual nace de Dios. Pero entonces puede caer de este estado feliz por abuso de su libre albedrío, como aparece de Rom. 11.20-22; Cor. 9.27; y 10.12; Fil. 2.12; Apoc. 3.11. 3:10. En esto se manifiestan hijos de Dios e hijos del diablo. Quien no es justo no es de Dios ni quien no ama a su hermano.
    Ver original en inglés
    3:4. Whosoever committeth sin committeth also iniquity. And sin is iniquity. Iniquity.... transgression of the law. 3:5. And you know that he appeared to take away our sins: and in him there is no sin. 3:6. Whosoever abideth in him sinneth not: and whosoever sinneth hath not seen him nor known him. Sinneth not.... viz., mortally. See chap. 1.8. 3:7. Little children, let no man deceive you. He that doth justice is just, even as he is just. 3:8. He that committeth sin is of the devil: for the devil sinneth from the beginning. For this purpose the Son of God appeared, that he might destroy the works of the devil. 3:9. Whosoever is born of God committeth not sin: for his seed abideth in him. And he cannot sin, because he is born of God. Committeth not sin.... That is, as long as he keepeth in himself this seed of grace, and this divine generation, by which he is born of God. But then he may fall from this happy state, by the abuse of his free will, as appears from Rom. 11.20-22; Cor. 9.27; and 10.12; Phil. 2.12; Apoc. 3.11. 3:10. In this the children of God are manifest, and the children of the devil. Whosoever is not just is not of God, nor he that loveth not his brother.
  3. Líneas 137817–137830 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    3:11. Porque esta es la declaración que habéis oído desde comienzo, que debéis amaros unos a otros. 3:12. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus propias obras eran malas y las de su hermano justas. 3:13. No os maravilléis, hermanos, si el mundo os odia. 3:14. Sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a hermanos. Quien no ama permanece en muerte. 3:15. Quien odia a su hermano es homicida. Y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en sí.
    Ver original en inglés
    3:11. For this is the declaration which you have heard from the beginning, that you should love one another. 3:12. Not as Cain, who was of the wicked one and killed his brother. And wherefore did he kill him? Because his own works were wicked: and his brother’s just. 3:13. Wonder not, brethren, if the world hate you. 3:14. We know that we have passed from death to life, because we love the brethren. He that loveth not abideth in death. 3:15. Whosoever hateth his brother is a murderer. And you know that no murderer hath eternal life abiding in himself.
  4. Líneas 137832–137862 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    3:16. En esto hemos conocido caridad de Dios, porque dio su vida por nosotros: y debemos dar nuestras vidas por hermanos. 3:17. Quien tiene bienes de este mundo y vea a su hermano en necesidad y cierre sus entrañas hacia él: ¿cómo permanece caridad de Dios en él? 3:18. Mis hijitos, no amemos en palabra ni en lengua sino en obra y verdad. 3:19. En esto sabemos que somos de verdad y ante su vista persuadiremos nuestros corazones. 3:20. Porque si nuestro corazón nos reprende, Dios es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas. 3:21. Amadísimos, si nuestro corazón no nos reprende, tenemos confianza hacia Dios. 3:22. Y todo cuanto pidamos recibiremos de él: porque guardamos sus mandamientos y hacemos cosas agradables ante su vista. 3:23. Y este es su mandamiento: que creamos en nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, como nos ha dado mandamiento. 3:24. Y quien guarda sus mandamientos permanece en él y él en él. Y en esto sabemos que permanece en nosotros por Espíritu que nos ha dado.
    Ver original en inglés
    3:16. In this we have known the charity of God, because he hath laid down his life for us: and we ought to lay down our lives for the brethren. 3:17. He that hath the substance of this world and shall see his brother in need and shall shut up his bowels from him: how doth the charity of God abide in him? 3:18. My little children, let us not love in word nor in tongue, but in deed and in truth. 3:19. In this we know that we are of the truth and in his sight shall persuade our hearts. 3:20. For if our heart reprehend us, God is greater than our heart and knoweth all things. 3:21. Dearly beloved, if our heart do not reprehend us, we have confidence towards God. 3:22. And whatsoever we shall ask, we shall receive of him: because we keep his commandments and do those things which are pleasing in his sight. 3:23. And this is his commandment: That we should believe in the name of his Son Jesus Christ and love one another, as he hath given commandment unto us. 3:24. And he that keepeth his commandments abideth in him, and he in him. And in this we know that he abideth in us by the Spirit which he hath given us.

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