Skip to main content
Atlas of Saints

Marcos

Capítulo 10 · Douay–Rheims / Challoner

Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.

Biblia · Atlas of Saints

Marcos, capítulo 10

Resumen del capítulo

¿Qué condiciones y secuencia rigen estos encuentros?

El divorcio, los niños, las riquezas, el servicio y Bartimeo conservan las condiciones exactas del capítulo y las respuestas realmente relatadas.

Explicación del capítulo

# Marcos 10

Jesús llega a Judea, más allá del Jordán, y vuelve a enseñar a la multitud que acude. Los fariseos preguntan si un hombre puede repudiar a su esposa, poniéndolo a prueba. Pregunta qué mandó Moisés; citan el permiso para un escrito de divorcio. Jesús atribuye ese precepto a la dureza del corazón y recuerda la creación como varón y mujer, dejar a los padres, unirse a la esposa y que los dos se conviertan en una carne. Ningún hombre debe separar lo que Dios unió. En privado dice que un esposo que repudia a su esposa y se casa con otra comete adulterio contra ella, y que una esposa que hace lo mismo comete adulterio.

Las personas traen niños pequeños para que los toque; los discípulos reprenden a quienes los traen. Jesús se disgusta mucho, dice que permitan a los niños venir, pues de tales es el reino, y dice que quien no recibe el reino como un niño pequeño no entrará. Los abraza, pone las manos sobre ellos y los bendice. No se identifica como padres a quienes los traen.

Un hombre corre y se arrodilla, preguntando al Maestro bueno qué hará para recibir la vida eterna. Jesús pregunta por qué lo llama bueno y dice que ninguno es bueno salvo Dios. La anotación separada explica la bondad enteramente esencial de Dios y la bondad humana por participación. Jesús enumera los mandamientos contra el adulterio, matar, robar, el falso testimonio y el fraude, y a favor de honrar a los padres. El hombre afirma observarlos desde su juventud. Jesús lo mira y lo ama, diciéndole que le falta una cosa: vender todo lo que tiene, dar a los pobres, tener un tesoro celestial y venir a seguirlo. Entristecido, el hombre se va apenado porque tiene grandes posesiones; no se proporciona una edad juvenil ni otra explicación psicológica.

Jesús habla de la dificultad de entrar en el reino para quienes tienen riquezas; los discípulos se asombran. Repite específicamente la dificultad para quienes confían en las riquezas y luego compara a un camello que pasa por el ojo de una aguja. Cuando preguntan quién puede salvarse, dice que para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible. Pedro dice que lo han dejado todo y lo han seguido. Jesús promete a quienes dejen casa, hermanos, padres, hijos o tierras por él y por el evangelio recibir cien veces más ahora en casas, hermanos, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y vida eterna en el mundo venidero. Muchos primeros serán últimos y últimos, primeros. Esto no se convierte en una fórmula general añadida que contraste la salvación básica con la perfección heroica.

En el camino a Jerusalén, Jesús va delante de unos seguidores asombrados y temerosos. Tomando a los doce, predice la entrega a los sumos sacerdotes, escribas y ancianos, la condena, la entrega a los gentiles, las burlas, los escupitajos, la flagelación, la muerte y la resurrección al tercer día. Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, piden que haga lo que le pidan y después lugares a su derecha e izquierda en la gloria. Dice que no saben lo que piden y pregunta por su cáliz y su bautismo. Responden que pueden; dice que beberán y serán bautizados, pero que esos lugares no son suyos para dárselos a ellos, sino para aquellos para quienes están preparados. No se añade un tono jactancioso ni una explicación de la asignación de tronos celestiales. Los diez se disgustan mucho. Jesús contrasta el dominio de los gobernantes gentiles con sus seguidores: el mayor debe servir y el primero ser siervo de todos. El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida como redención por muchos.

Llegan a Jericó; cuando Jesús sale con los discípulos y una grandísima multitud, el ciego Bartimeo, hijo de Timeo, mendiga junto al camino. Al oír que está allí Jesús de Nazaret, clama al Hijo de David pidiendo misericordia. Muchos lo reprenden para que calle; él grita mucho más. Jesús se detiene y ordena que lo llamen. Quienes lo llaman le dan ánimo y le dicen que se levante. Arrojando su manto, se levanta de un salto y viene. Cuando le preguntan qué quiere, responde: Rabboni, que pueda ver. Jesús le dice que se vaya y que su fe lo ha sanado. Inmediatamente ve y lo sigue por el camino. El encuentro ocurre a la salida, no a la llegada, y no se afirma ninguna restauración adicional de la visión espiritual.

La historia del capítulo

La enseñanza en Judea precede a la invitación al hombre, la predicción en el camino a Jerusalén, la petición de los hermanos y la salida de Jericó.

Lecciones para recordar

  1. La advertencia nombra expresamente la confianza en las riquezas.
  2. La promesa de recibir cien veces más incluye persecuciones.
  3. Bartimeo encuentra a Jesús cuando este sale de Jericó.

Pon a prueba tu memoria

Una carne; niños; no cometer fraude; confiar en las riquezas; persecuciones; redención por muchos; hijo de Timeo.

Edición y notas de la fuente

Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.

  1. Líneas 115563–115649 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    10:1. Y, levantándose de allí, viene a las regiones de Judea más allá del Jordán; y de nuevo la multitud acudió a él. Y, como acostumbraba, les enseñaba de nuevo. 10:2. Y los fariseos, viniendo a él, le preguntaron, poniéndolo a prueba: ¿Es lícito que un hombre repudie a su esposa? 10:3. Pero él, respondiendo, les dice: ¿Qué os mandó Moisés? 10:4. Ellos dijeron: Moisés permitió escribir un documento de divorcio y repudiarla. 10:5. Jesús, respondiéndoles, dijo: por la dureza de vuestro corazón os escribió ese precepto. 10:6. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. 10:7. Por esta causa un hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa. 10:8. Y los dos serán una carne. Por tanto, ahora no son dos, sino una carne. 10:9. Por tanto, lo que Dios ha unido, que ningún hombre lo separe. 10:10. Y en la casa, de nuevo sus discípulos le preguntaron sobre lo mismo. 10:11. Y les dice: quien repudie a su esposa y se case con otra comete adulterio contra ella. 10:12. Y si la esposa repudia a su esposo y se casa con otro, comete adulterio. 10:13. Y le traían niños pequeños para que los tocara. Y los discípulos reprendían a quienes los traían. 10:14. Cuando Jesús vio aquello, se disgustó mucho y les dice: dejad que los niños pequeños vengan a mí y no se lo prohibáis; porque de tales es el reino de Dios. 10:15. Amén, os digo: quien no reciba el reino de Dios como un niño pequeño no entrará en él. 10:16. Y, abrazándolos y poniendo sus manos sobre ellos, los bendecía. 10:17. Y cuando había salido al camino, un hombre, corriendo hacia él y arrodillándose ante él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para que pueda recibir la vida eterna? 10:18. Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, que es Dios. Ninguno es bueno.... Por sí mismo, enteramente y esencialmente, sino solo Dios; los hombres también pueden ser buenos, pero únicamente por participación en la bondad de Dios. 10:19. Conoces los mandamientos: no cometas adulterio, no mates, no robes, no des falso testimonio, no cometas fraude, honra a tu padre y a tu madre. 10:20. Pero él, respondiendo, le dijo: Maestro, todas estas cosas las he observado desde mi juventud. 10:21. Y Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: una cosa te falta. Ve, vende todo lo que tienes y da a los pobres; y tendrás un tesoro en el cielo. Y ven, sígueme. 10:22. Él, entristecido por aquel dicho, se fue apenado; porque tenía grandes posesiones. 10:23. Y Jesús, mirando alrededor, dice a sus discípulos: ¡Con qué dificultad entrarán en el reino de Dios quienes tienen riquezas! 10:24. Y los discípulos se asombraban de sus palabras. Pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dice: hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios para quienes confían en las riquezas! 10:25. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios. 10:26. Ellos se maravillaban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, entonces, puede salvarse? 10:27. Y Jesús, mirándolos, dice: para los hombres es imposible, pero no para Dios. Porque todas las cosas son posibles para Dios.
    Ver original en inglés
    10:1. And rising up from thence, he cometh into the coasts of Judea beyond the Jordan: and the multitude flocked to him again. And as he was accustomed, he taught them again. 10:2. And the Pharisees coming to him asked him, tempting him: Is it lawful for a man to put away his wife? 10:3. But he answering, saith to them: What did Moses command you? 10:4. Who said: Moses permitted to write a bill of divorce and to put her away. 10:5. To whom Jesus answering, said: Because of the hardness of your heart, he wrote you that precept. 10:6. But from the beginning of the creation, God made them male and female. 10:7. For this cause, a man shall leave his father and mother and shall cleave to his wife. 10:8. And they two shall be in one flesh. Therefore now they are not two, but one flesh. 10:9. What therefore God hath joined together, let no man put asunder. 10:10. And in the house again his disciples asked him concerning the same thing. 10:11. And he saith to them: Whosoever shall put away his wife and marry another committeth adultery against her. 10:12. And if the wife shall put away her husband and be married to another, she committeth adultery. 10:13. And they brought to him young children, that he might touch them. And the disciples rebuked them that brought them. 10:14. Whom when Jesus saw, he was much displeased and saith to them: Suffer the little children to come unto me and forbid them not: for of such is the kingdom of God. 10:15. Amen I say to you, whosoever shall not receive the kingdom of God as a little child shall not enter into it. 10:16. And embracing them and laying his hands upon them, he blessed them. 10:17. And when he was gone forth into the way, a certain man, running up and kneeling before him, asked him: Good Master, what shall I do that I may receive life everlasting? 10:18. And Jesus said to him: Why callest thou me good? None is good but one, that is God. None is good.... Of himself entirely and essentially, but God alone; men may be good also, but only by participation of God’s goodness. 10:19. Thou knowest the commandments: Do not commit adultery, do not kill, do not steal, bear not false witness, do no fraud, honour thy father and mother. 10:20. But he answering, said to him: Master, all these things I have observed from my youth. 10:21. And Jesus, looking on him, loved him and said to him: One thing is wanting unto thee. Go, sell whatsoever thou hast and give to the poor: and thou shalt have treasure in heaven. And come, follow me. 10:22. Who being struck sad at that saying, went away sorrowful: for he had great possessions. 10:23. And Jesus looking round about, saith to his disciples: How hardly shall they that have riches enter into the kingdom of God! 10:24. And the disciples were astonished at his words. But Jesus again answering, saith to them: Children, how hard is it for them that trust in riches to enter into the kingdom of God? 10:25. It is easier for a camel to pass through the eye of a needle than for a rich man to enter into the kingdom of God. 10:26. Who wondered the more, saying among themselves: Who then can be saved? 10:27. And Jesus looking on them, saith with men it is impossible; but not with God. For all things are possible with God.
  2. Líneas 115651–115732 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    10:28. Y Pedro comenzó a decirle: he aquí que hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido. 10:29. Jesús, respondiendo, dijo: amén, os digo: no hay hombre que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por mí y por el evangelio, 10:30. Que no reciba cien veces más ahora, en este tiempo: casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. 10:31. Pero muchos que son primeros serán últimos; y los últimos, primeros. 10:32. Y estaban en el camino, subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante de ellos. Y estaban asombrados y, siguiéndolo, tenían miedo. Y, tomando de nuevo a los doce, comenzó a decirles las cosas que le iban a suceder. 10:33. Diciendo: he aquí que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será traicionado y entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas y ancianos. Y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles. 10:34. Y se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y al tercer día resucitará. 10:35. Y Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, vienen a él, diciendo: Maestro, deseamos que hagas por nosotros todo lo que te pidamos. 10:36. Pero él les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? 10:37. Y ellos dijeron: concédenos sentarnos, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu gloria. 10:38. Y Jesús les dijo: no sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del cáliz del que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 10:39. Pero ellos le dijeron: podemos. Y Jesús les dice: ciertamente beberéis del cáliz del que yo bebo; y con el bautismo con que yo soy bautizado seréis bautizados. 10:40. Pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío para dároslo a vosotros, sino a aquellos para quienes está preparado. 10:41. Y los diez, al oírlo, comenzaron a disgustarse mucho con Santiago y Juan. 10:42. Pero Jesús, llamándolos, les dice: sabéis que quienes parecen gobernar a los gentiles los dominan; y sus príncipes tienen poder sobre ellos. 10:43. Pero no es así entre vosotros; sino que quien quiera ser mayor será vuestro servidor. 10:44. Y quien quiera ser primero entre vosotros será el siervo de todos. 10:45. Porque tampoco el Hijo del hombre ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como redención por muchos. 10:46. Y llegaron a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una grandísima multitud, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 10:47. Cuando oyó que era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. 10:48. Y muchos lo reprendían para que callara; pero él gritaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí. 10:49. Y Jesús, deteniéndose, mandó que lo llamaran. Y llaman al ciego, diciéndole: ten más ánimo. Levántate, te llama. 10:50. Él, arrojando su manto, se levantó de un salto y vino a él. 10:51. Y Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Rabboni. Que pueda ver. 10:52. Y Jesús le dice: vete. Tu fe te ha sanado. Y de inmediato vio y lo siguió por el camino.
    Ver original en inglés
    10:28. And Peter began to say unto him: Behold, we have left all things and have followed thee. 10:29. Jesus answering said: Amen I say to you, there is no man who hath left house or brethren or sisters or father or mother or children or lands, for my sake and for the gospel, 10:30. Who shall not receive an hundred times as much, now in this time: houses and brethren and sisters and mothers and children and lands, with persecutions: and in the world to come life everlasting. 10:31. But many that are first shall be last: and the last, first. 10:32. And they were in the way going up to Jerusalem: and Jesus went before them. And they were astonished and following were afraid. And taking again the twelve, he began to tell them the things that should befall him. 10:33. Saying: Behold we go up to Jerusalem, and the Son of man shall be betrayed to the chief priests and to the scribes and ancients. And they shall condemn him to death and shall deliver him to the Gentiles. 10:34. And they shall mock him and spit on him and scourge him and kill him: and the third day he shall rise again. 10:35. And James and John, the sons of Zebedee, come to him, saying: Master, we desire that whatsoever we shall ask, thou wouldst do it for us. 10:36. But he said to them: What would you that I should do for you? 10:37. And they said: Grant to us that we may sit, one on thy right hand and the other on thy left hand, in thy glory. 10:38. And Jesus said to them: You know not what you ask. Can you drink of the chalice that I drink of or be baptized with the baptism wherewith I am baptized? 10:39. But they said to him: We can. And Jesus saith to them: You shall indeed drink of the chalice that I drink of; and with the baptism wherewith I am baptized you shall be baptized. 10:40. But to sit on my right hand or on my left is not mine to give to you, but to them for whom it is prepared. 10:41. And the ten, hearing it, began to be much displeased at James and John. 10:42. But Jesus calling them, saith to them: You know that they who seem to rule over the Gentiles lord it over them: and their princes have power over them. 10:43. But it is not so among you: but whosoever will be greater shall be your minister. 10:44. And whosoever will be first among you shall be the servant of all. 10:45. For the Son of man also is not come to be ministered unto: but to minister and to give his life a redemption for many. 10:46. And they came to Jericho. And as he went out of Jericho with his disciples and a very great multitude, Bartimeus the blind man, the son of Timeus, sat by the way side begging. 10:47. Who when he had heard that it was Jesus of Nazareth, began to cry out and to say: Jesus, Son of David, have mercy on me. 10:48. And many rebuked him, that he might hold his peace; but he cried a great deal the more: Son of David, have mercy on me. 10:49. And Jesus, standing still, commanded him to be called. And they call the blind man, saying to him: Be of better comfort. Arise, he calleth thee. 10:50. Who casting off his garment leaped up and came to him. 10:51. And Jesus answering, said to him: What wilt thou that I should do to thee? And the blind man said to him: Rabboni. That I may see. 10:52. And Jesus saith to him: Go thy way. Thy faith hath made thee whole. And immediately he saw and followed him in the way.

Ubicación: capítulo 10 de 16 · 63%

Ajustes de lectura