Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
Lucas, capítulo 6
Resumen del capítulo
¿Cómo se conservan exactamente los sucesos del sábado y la enseñanza?
La restauración de la mano derecha y la selección de los apóstoles preceden a las bienaventuranzas, los ayes y los dichos prácticos atribuidos, sin incorporar certeza de calendario ni doctrina.
Explicación del capítulo
# Lucas 6
En el sábado segundo primero, los discípulos arrancan espigas, las frotan en las manos y comen. La anotación separada ofrece distintas interpretaciones: el sábado de Pentecostés, segundo en la sucesión de las grandes fiestas, o un sábado inmediatamente posterior a cualquier fiesta solemne. No se verifica una fecha única. Algunos fariseos cuestionan su licitud. Jesús cita al hambriento David y a sus compañeros comiendo los panes de proposición de la casa de Dios, permitido solo a los sacerdotes, y después declara al Hijo del hombre Señor también del sábado.
En otro sábado enseña en la sinagoga, donde hay un hombre cuya mano derecha está seca. Los escribas y fariseos observan si cura para encontrar una acusación. Conociendo sus pensamientos, Jesús llama al hombre a ponerse en medio, pregunta por la licitud de hacer bien o mal, salvar la vida o destruirla, mira alrededor a todos y manda extender la mano. El hombre la extiende y la mano queda restaurada. Los adversarios, llenos de locura, hablan sobre qué podrían hacer a Jesús; aquí no se proporciona silencio ni un complot explícito de destrucción. La mano sigue siendo mano, no brazo.
En aquellos días ora en el monte durante toda la noche. De día llama a los discípulos y escoge a doce, llamados apóstoles: Simón, llamado Pedro; Andrés, su hermano; Santiago; Juan; Felipe; Bartolomé; Mateo; Tomás; Santiago, hijo de Alfeo; Simón, llamado Zelotes; Judas, hermano de Santiago; y Judas Iscariote, el traidor. No se narra una ceremonia de consagración ni soledad. Bajando con ellos, se detiene en un lugar llano con discípulos y una gran multitud de Judea, Jerusalén y la costa de Tiro y Sidón, que buscan escucharlo y curaciones. Quienes sufren por espíritus inmundos son curados; todos buscan tocarlo, pues sale poder y sana a todos.
Levantando los ojos hacia los discípulos, declara bienaventurados a los pobres, con el reino de Dios; a quienes ahora tienen hambre, con la saciedad; a quienes ahora lloran, con la risa; y a quienes son odiados, separados, reprochados y cuyo nombre es rechazado como malo por el Hijo del hombre, con una gran recompensa celestial y alegría, como los padres trataron a los profetas. Los ayes se dirigen a los ricos que tienen su consuelo, a los saciados que tendrán hambre, a quienes ríen ahora y harán duelo y llorarán, y a quienes son bendecidos por los hombres como los padres bendijeron a los falsos profetas. Ninguna condición añadida de gracia ni popularidad universal altera sus palabras.
Manda amar a los enemigos, hacer bien a quienes odian, bendecir a quienes maldicen y orar por los calumniadores; ofrecer la otra mejilla, permitir tomar la túnica con el manto, dar a todo el que pida y no reclamar los bienes tomados. Hacer a los hombres lo que se desea recibir de ellos. Amar a quienes aman, beneficiar a los benefactores y prestar esperando una devolución igual son también prácticas de pecadores. Amar a los enemigos, hacer bien, prestar sin esperar nada: gran recompensa e hijos del Altísimo, que es bondadoso con los ingratos y malos. Ser misericordiosos como el Padre. No juzgar, no condenar, perdonar, con las promesas correspondientes. Dar y recibir una buena medida apretada, sacudida y rebosante en el seno; la misma medida se emplea de nuevo. Estas son enseñanzas atribuidas, no garantías financieras.
Un ciego que guía a otro ciego hace que ambos caigan en un hoyo; el discípulo no está sobre el maestro, y es perfecto si es como el maestro. Primero sacar la viga del propio ojo antes de quitar la mota del hermano. Un árbol bueno no puede producir fruto malo, ni uno malo fruto bueno; no se obtienen higos de espinos ni uvas de zarzas. Los tesoros buenos y malos del corazón producen las cosas correspondientes, y la boca habla de la abundancia del corazón. ¿Por qué llamarlo Señor sin hacer lo que dice? Venir, oír y hacer es como cavar hondo y poner cimiento sobre roca que la corriente de una inundación no sacude; oír sin hacer es tierra sin cimiento, que cae inmediatamente con gran ruina. No se añade una promesa de inmunidad a todas las pruebas de la vida ni una abolición del culto.
La historia del capítulo
Espigas; mano; oración nocturna y doce; multitud en el llano; bienaventuranzas y ayes; amor, medida y casas.
Lecciones para recordar
- La anotación del sábado segundo primero conserva alternativas.
- La mano derecha queda restaurada.
- Los higos se contrastan con espinos y las uvas con zarzas.
Pon a prueba tu memoria
Doce nombres; pobres y saciados; enemigos; misma medida; viga antes de mota; cimiento.
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 117481–117549 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
Lucas, capítulo 6 Cristo excusa a sus discípulos. Cura en el día de sábado, escoge a los doce y les dirige un sermón. 6:1. Y sucedió en el sábado segundo-primer que, mientras pasaba por los campos de grano, sus discípulos arrancaron las espigas y comían, frotándolas en sus manos. El sábado segundo primero.... Algunos entienden esto del sábado de Pentecostés, que era el segundo en la sucesión entre las grandes fiestas; otros, de un día de sábado que seguía inmediatamente a cualquier fiesta solemne. 6:2. Y algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito en los días de sábado? 6:3. Y Jesús, respondiéndoles, dijo: ¿No habéis leído siquiera esto, lo que hizo David cuando él mismo tenía hambre y quienes estaban con él: 6:4. Cómo entró en la casa de Dios y tomó y comió los panes de proposición, y dio a quienes estaban con él, los cuales no es lícito comer sino solo a los sacerdotes? 6:5. Y les dijo: el Hijo del hombre es Señor también del sábado. 6:6. Y sucedió también en otro sábado que entró en la sinagoga y enseñaba. Y había un hombre cuya mano derecha estaba seca. 6:7. Y los escribas y fariseos observaban si curaría en sábado, para poder encontrar una acusación contra él. 6:8. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre que tenía la mano seca: levántate y ponte en medio. Y, levantándose, se puso allí. 6:9. Entonces Jesús les dijo: os pregunto si es lícito en los días de sábado hacer bien o hacer mal, salvar la vida o destruirla. 6:10. Y mirando alrededor a todos ellos, dijo al hombre: extiende tu mano. Y la extendió. Y su mano quedó restaurada. 6:11. Y se llenaron de locura; y hablaban unos con otros sobre qué podrían hacer a Jesús. 6:12. Y sucedió en aquellos días que salió a un monte a orar; y pasó toda la noche en oración a Dios. 6:13. Y cuando llegó el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes también llamó apóstoles: 6:14. Simón, a quien dio el nombre de Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, 6:15. Mateo y Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, y Simón, que es llamado Zelotes, 6:16. Y Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. 6:17. Y bajando con ellos, se detuvo en un lugar llano; y la compañía de sus discípulos y una grandísima multitud de personas de toda Judea y Jerusalén y de la costa del mar, tanto de Tiro como de Sidón, 6:18. Que habían venido a escucharlo y ser sanadas de sus enfermedades. Y quienes eran atormentados por espíritus inmundos fueron curados. 6:19. Y toda la multitud buscaba tocarlo; porque salía poder de él y sanaba a todos.
Ver original en inglés
Luke Chapter 6 Christ excuses his disciples. He cures upon the sabbath day, chooses the twelve and makes a sermon to them. 6:1. And it came to pass on the second first sabbath that, as he went through the corn fields, his disciples plucked the ears and did eat, rubbing them in their hands. The second first sabbath.... Some understand this of the sabbath of Pentecost, which was the second in course among the great feasts: others, of a sabbath day that immediately followed any solemn feast. 6:2. And some of the Pharisees said to them: Why do you that which is not lawful on the sabbath days? 6:3. And Jesus answering them, said: Have you not read so much as this, what David did, when himself was hungry and they that were with him: 6:4. How he went into the house of God and took and ate the bread of proposition and gave to them that were with him, which is not lawful to eat but only for the priests? 6:5. And he said to them: The Son of man is Lord also of the sabbath. 6:6. And it came to pass also, on another sabbath, that he entered into the synagogue and taught. And there was a man whose right hand was withered. 6:7. And the scribes and Pharisees watched if he would heal on the sabbath: that they might find an accusation against him. 6:8. But he knew their thoughts and said to the man who had the withered hand: Arise and stand forth in the midst. And rising he stood forth. 6:9. Then Jesus said to them: I ask you, if it be lawful on the sabbath days to do good or to do evil? To save life or to destroy? 6:10. And looking round about on them all, he said to the man: Stretch forth thy hand. And he stretched it forth. And his hand was restored. 6:11. And they were filled with madness: and they talked one with another, what they might do to Jesus. 6:12. And it came to pass in those days, that he went out into a mountain to pray: and he passed the whole night in the prayer of God. 6:13. And when day was come, he called unto him his disciples: and he chose twelve of them (whom also he named apostles): 6:14. Simon, whom he surnamed Peter, and Andrew his brother, James and John, Philip and Bartholomew, 6:15. Matthew and Thomas, James the son of Alpheus, and Simon who is called Zelotes, 6:16. And Jude the brother of James, and Judas Iscariot, who was the traitor. 6:17. And coming down with them, he stood in a plain place: and the company of his disciples and a very great multitude of people from all Judea and Jerusalem and the sea coast, both of Tyre and Sidon, 6:18. Who were come to hear him and to be healed of their diseases. And they that were troubled with unclean spirits were cured. 6:19. And all the multitude sought to touch him: for virtue went out from him and healed all.
Líneas 117551–117609 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
6:20. Y él, levantando los ojos hacia sus discípulos, dijo: bienaventurados vosotros, los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 6:21. Bienaventurados vosotros que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados vosotros que ahora lloráis, porque reiréis. 6:22. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, y cuando os separen y os reprochen y rechacen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre. 6:23. Alegraos en aquel día y regocijaos; porque he aquí que vuestra recompensa es grande en el cielo. Porque según estas cosas hicieron sus padres a los profetas. 6:24. Pero ay de vosotros, los ricos, porque tenéis vuestro consuelo. 6:25. Ay de vosotros que estáis saciados, porque tendréis hambre. Ay de vosotros que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis. 6:26. Ay de vosotros cuando los hombres os bendigan, porque según estas cosas hicieron sus padres a los falsos profetas. 6:27. Pero a vosotros que oís os digo: amad a vuestros enemigos. Haced bien a quienes os odian. 6:28. Bendecid a quienes os maldicen y orad por quienes os calumnian. 6:29. Y a quien te golpea en una mejilla, ofrece también la otra. Y a quien te quita el manto, no le impidas tomar también tu túnica. 6:30. Da a todo el que te pide; y a quien te quita tus bienes, no se los pidas de nuevo. 6:31. Y como queréis que los hombres hagan con vosotros, haced también vosotros con ellos de igual manera. 6:32. Y si amáis a quienes os aman, ¿qué agradecimiento os corresponde? Porque también los pecadores aman a quienes los aman. 6:33. Y si hacéis bien a quienes os hacen bien, ¿qué agradecimiento os corresponde? Porque también los pecadores hacen esto. 6:34. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué agradecimiento os corresponde? Porque también los pecadores prestan a pecadores para recibir otro tanto. 6:35. Pero amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada por ello; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo. Porque él es bondadoso con los ingratos y con los malos. 6:36. Sed, por tanto, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. 6:37. No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados. 6:38. Dad y se os dará: una buena medida, apretada, sacudida y rebosante pondrán en vuestro seno. Porque con la misma medida con que midáis se os volverá a medir.
Ver original en inglés
6:20. And he, lifting up his eyes on his disciples, said: Blessed are ye poor: for yours is the kingdom of God. 6:21. Blessed are ye that hunger now: for you shall be filled. Blessed are ye that weep now: for you shall laugh. 6:22. Blessed shall you be when men shall hate you, and when they shall separate you and shall reproach you and cast out your name as evil, for the Son of man’s sake. 6:23. Be glad in that day and rejoice: for behold, your reward is great in heaven, For according to these things did their fathers to the prophets. 6:24. But woe to you that are rich: for you have your consolation. 6:25. Woe to you that are filled: for you shall hunger. Woe to you that now laugh: for you shall mourn and weep. 6:26. Woe to you when men shall bless you: for according to these things did their fathers to the false prophets. 6:27. But I say to you that hear: Love your enemies. Do good to them that hate you. 6:28. Bless them that curse you and pray for them that calumniate you. 6:29. And to him that striketh thee on the one cheek, offer also the other. And him that taketh away from thee thy cloak, forbid not to take thy coat also. 6:30. Give to every one that asketh thee: and of him that taketh away thy goods, ask them not again. 6:31. And as you would that men should do to you, do you also to them in like manner. 6:32. And if you love them that love you, what thanks are to you? For sinners also love those that love them. 6:33. And if you do good to them who do good to you, what thanks are to you? For sinners also do this. 6:34. And if you lend to them of whom you hope to receive, what thanks are to you? For sinners also lend to sinners, for to receive as much. 6:35. But love ye your enemies: do good, and lend, hoping for nothing thereby: and your reward shall be great, and you shall be the sons of the Highest. For he is kind to the unthankful and to the evil. 6:36. Be ye therefore merciful, as your Father also is merciful. 6:37. Judge not: and you shall not be judged. Condemn not: and you shall not be condemned. Forgive: and you shall be forgiven. 6:38. Give: and it shall be given to you: good measure and pressed down and shaken together and running over shall they give into your bosom. For with the same measure that you shall mete withal, it shall be measured to you again.
Líneas 117611–117650 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
6:39. Y también les habló una comparación: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caen ambos en el hoyo? 6:40. El discípulo no está por encima de su maestro; pero cada uno será perfecto si es como su maestro. 6:41. ¿Y por qué ves la mota en el ojo de tu hermano, pero no consideras la viga que hay en tu propio ojo? 6:42. ¿O cómo puedes decir a tu hermano: hermano, déjame sacar la mota de tu ojo, cuando tú mismo no ves la viga en tu propio ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo; y entonces verás claramente para sacar la mota del ojo de tu hermano. 6:43. Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni árbol malo que produzca fruto bueno. 6:44. Porque cada árbol se conoce por su fruto. Porque los hombres no recogen higos de espinos, ni de una zarza recogen la uva. 6:45. Un hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, produce lo bueno; y un hombre malo, del tesoro malo, produce lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 6:46. ¿Y por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis las cosas que digo? 6:47. Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las hace, os mostraré a quién es semejante. 6:48. Es semejante a un hombre que construía una casa, que cavó hondo y puso el cimiento sobre una roca. Y cuando vino una inundación, la corriente golpeó con fuerza aquella casa y no pudo sacudirla, porque estaba cimentada sobre una roca. 6:49. Pero quien oye y no hace es semejante a un hombre que construía su casa sobre la tierra sin cimiento; contra ella golpeó con fuerza la corriente. Y de inmediato cayó; y la ruina de aquella casa fue grande.
Ver original en inglés
6:39. And he spoke also to them a similitude: Can the blind lead the blind? Do they not both fall into the ditch? 6:40. The disciple is not above his master: but every one shall be perfect, if he be as his master. 6:41. And why seest thou the mote in thy brother’s eye: but the beam that is in thy own eye thou considerest not? 6:42. Or how canst thou say to thy brother: Brother, let me pull the mote out of thy eye, when thou thyself seest not the beam in thy own eye? Hypocrite, cast first the beam out of thy own eye: and then shalt thou see clearly to take out the mote from thy brother’s eye. 6:43. For there is no good tree that bringeth forth evil fruit: nor an evil tree that bringeth forth good fruit. 6:44. For every tree is known by its fruit. For men do not gather figs from thorns: nor from a bramble bush do they gather the grape. 6:45. A good man out of the good treasure of his heart bringeth forth that which is good: and an evil man out of the evil treasure bringeth forth that which is evil. For out of the abundance of the heart the mouth speaketh. 6:46. And why call you me, Lord, Lord; and do not the things which I say? 6:47. Every one that cometh to me and heareth my words and doth them, I will shew you to whom he is like. 6:48. He is like to a man building a house, who digged deep and laid the foundation upon a rock. And when a flood came, the stream beat vehemently upon that house: and it could not shake it: for it was founded on a rock. 6:49. But he that heareth and doth not is like to a man building his house upon the earth without a foundation: against which the stream beat vehemently. And immediately it fell: and the ruin of that house was great.
