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Atlas of Saints

Jueces

Capítulo 9 · Douay–Rheims / Challoner

Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.

Biblia · Atlas of Saints

Jueces, capítulo 9

Resumen del capítulo

¿Por qué dice Abimelech a su escudero que lo mate después de que la mujer le quiebra el cráneo?

Dice que quiere impedir que la gente diga que fue muerto por una mujer. El escudero obedece; el capítulo después describe su muerte y el castigo de Siquem como retribución por sus obras y la llegada de la maldición de Joatham.

Explicación del capítulo

Abimelech, hijo de Jerobaal, va a Siquem, a los hermanos de su madre y a toda la parentela del padre de ella. Les pide que digan a los hombres de Siquem que elijan entre el gobierno de setenta hijos de Jerobaal y el de un solo hombre, recordando que es su hueso y su carne. Los hermanos de su madre transmiten sus palabras, y los hombres de Siquem se inclinan hacia él porque es su hermano. Le dan setenta de peso de plata del templo de Baalberith. Challoner explica por separado que el nombre significa Baal de la alianza, por la alianza con Baal en el capítulo 8:33. Abimelech contrata a hombres necesitados y vagabundos, que lo siguen. En la casa de su padre en Ephra mata a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombres sobre una sola piedra. Solamente queda Joatham, el hijo menor de Jerobaal, que se había escondido. Todos los hombres de Siquem y todas las familias de Mello se reúnen y hacen rey a Abimelech junto a la encina en Siquem.

Al ser informado, Joatham se pone en la cima del monte Garizim y llama a voces a los hombres de Siquem para que lo oigan y así Dios los oiga. En su parábola, los árboles buscan un rey y piden al olivo que reine. Este pregunta si puede dejar su grasa, usada por dioses y hombres, para ser elevado entre los árboles. Challoner explica por separado que el aceite se usaba en el culto tanto del Dios verdadero como de los dioses falsos a los que servían los siquemitas. Después se pide a la higuera, que rehúsa dejar su dulzura y sus frutos deliciosos. Después se pide a la vid, que rehúsa abandonar el vino que alegra a Dios y a los hombres. Challoner dice por separado que el vino se presenta como agradable a Dios porque él dispuso que acompañara los sacrificios; estas palabras de árboles no necesitan tomarse de manera estrictamente literal, sino en un sentido adecuado al propósito de la parábola expresado en su conclusión. Todos los árboles piden a la zarza que reine. Responde que si de verdad quieren hacerla rey deben descansar bajo su sombra; de lo contrario, debe salir fuego de ella y devorar los cedros del Libanus.

Joatham pregunta si han obrado bien y sin pecado al nombrar a Abimelech, tratado bien a Jerobaal y su casa y devuelto adecuadamente sus beneficios. Jerobaal combatió por ellos y arriesgó su vida para librarlos de Madian. Sin embargo, se han levantado contra la casa del padre de Joatham, matado a setenta hijos sobre una sola piedra y hecho a Abimelech, hijo de su sierva, rey sobre Siquem porque es su hermano. Si han obrado bien y sin falta, Joatham dice que deben alegrarse en Abimelech aquel día y él en ellos. Pero si injustamente, debe salir fuego de él para consumir Siquem y Mello, y de esas poblaciones para devorarlo a él. Joatham huye a Bera y habita allí por temor a su hermano Abimelech.

Abimelech reina sobre Israel tres años. El Señor envía un espíritu muy malo entre él y los habitantes de Siquem, que comienzan a detestarlo y atribuyen el asesinato y derramamiento de sangre de los setenta hijos de Jerobaal a su hermano Abimelech y a los príncipes siquemitas que lo ayudaron. Ponen una emboscada en la cima de las montañas y, mientras lo esperan, roban a todos los que pasan y toman despojos. Abimelech es informado. Gaal, hijo de Obed, llega a Siquem con sus hermanos; los habitantes cobran ánimo a su llegada. Salen a los campos, devastan las viñas y pisan las uvas. Cantando y bailando, entran en el templo de su dios y maldicen a Abimelech en sus banquetes y copas. Gaal pregunta quién es Abimelech y qué es Siquem para que lo sirvan: ¿no es hijo de Jerobaal, que hizo a su servidor Zebul gobernador sobre los hombres de Emor, siendo Emor padre de Siquem? Desea que alguien ponga al pueblo bajo su mano para poder quitar de en medio a Abimelech. Llega a Abimelech el aviso de reunir un ejército y venir.

Zebul, el gobernador de la ciudad, oye las palabras de Gaal y se enoja mucho. Envía mensajeros en privado diciendo que Gaal, hijo de Obed, ha llegado con sus hermanos y pone a la ciudad contra Abimelech. Aconseja a Abimelech levantarse de noche con su pueblo, esconderse en el campo, atacar al salir el sol y hacer lo que pueda cuando Gaal salga contra él. Abimelech se levanta con todo su ejército de noche y pone cuatro emboscadas cerca de Siquem. Gaal se pone en la puerta de la ciudad cuando Abimelech y todo su ejército se levantan de sus escondites. Viendo gente bajar de las montañas, Gaal se lo dice a Zebul, que responde que confunde las sombras de las montañas con cabezas de hombres. Gaal habla de nuevo de gente que viene por el centro de la tierra y una tropa por la ruta hacia la encina. Zebul pregunta dónde está la boca que cuestionaba servir a Abimelech, señala al pueblo que Gaal despreciaba y le dice que combata. Gaal sale ante el pueblo de Siquem y combate. Abimelech lo persigue hacia la ciudad; muchos hombres de Gaal mueren hasta la puerta. Abimelech permanece en Ruma. Zebul expulsa a Gaal y sus compañeros y se niega a dejarlos permanecer en la ciudad.

Al día siguiente el pueblo sale al campo, y Abimelech es informado. Divide su ejército en tres compañías y pone emboscadas en el campo. Cuando sale gente de la ciudad, se levanta contra ella. Su propia compañía asalta y sitia la ciudad mientras las otras dos persiguen a los enemigos dispersos por el campo. Asalta todo el día, toma la ciudad, mata a sus habitantes, la demuele y siembra sal en ella. Challoner explica por separado que la sal vuelve la tierra estéril y que no sirva para nada.

Los que viven en la torre de Siquem lo oyen y entran en el templo de su dios Berith. Allí habían hecho alianza con él, dando nombre al lugar, y este es muy fuerte. Abimelech oye que se han reunido. Con todo su pueblo sube al monte Selmon, toma un hacha, corta una rama de árbol y la lleva sobre su hombro, ordenando a sus compañeros imitarlo inmediatamente. Cada uno corta ramas rápidamente y lo sigue. Rodean el fuerte y lo incendian. El humo y el fuego matan juntos a mil hombres y mujeres de Siquem.

Abimelech parte a Thebes y la rodea y sitia con su ejército. En el centro de la ciudad hay una torre alta a la que huyen juntos hombres, mujeres y todos los príncipes de la ciudad. Cierran la puerta y aseguran fuertemente su barra, y después se ponen sobre las almenas para defenderse. Abimelech combate con vigor cerca de la torre y se acerca a su puerta intentando incendiarla. Una mujer arroja desde arriba un pedazo de piedra de molino, le golpea la cabeza y le quiebra el cráneo. Llama apresuradamente a su escudero para que saque su espada y lo mate, para que no diga la gente que fue muerto por una mujer. El escudero obedece y lo mata. Todos los hombres de Israel que están con Abimelech vuelven a sus casas cuando él muere.

Dios retribuye el mal que Abimelech hizo contra su padre al matar a sus setenta hermanos. Los siquemitas también reciben la retribución de sus obras, y la maldición de Joatham, hijo de Jerobaal, cae sobre ellos.

La historia del capítulo

La apelación de Abimelech al parentesco gana el apoyo de Siquem y plata del templo, que usa para contratar seguidores antes de matar a sus hermanos y ser hecho rey. Joatham, escondido, sobrevive, cuenta la parábola de los árboles y aplica su advertencia de fuego en ambas direcciones a Abimelech, Siquem y Mello antes de huir por temor. Después de tres años el Señor envía un espíritu muy malo entre el gobernante y la población, y los hombres atribuyen el derramamiento de sangre a Abimelech y sus ayudantes. El desafío de Gaal lleva al aviso privado de Zebul, las cuatro emboscadas y la derrota y expulsión de Gaal. El día siguiente trae un ataque separado de tres compañías y la destrucción de Siquem. Las ramas de Selmon alimentan el incendio del templo fuerte y las muertes de mil hombres y mujeres. En Thebes una mujer quiebra el cráneo de Abimelech, y su petición a su escudero precede a su muerte y al regreso de sus hombres a casa. El final conecta explícitamente estos resultados con la retribución y la maldición de Joatham.

Lecciones para recordar

  1. La aplicación de Joatham conserva ambos lados de su condición. Si los hombres han tratado bien a la casa de Jerobaal, gobernante y pueblo pueden alegrarse juntos; si injustamente, el fuego debe consumir ambos lados. El capítulo termina declarando que su maldición cae sobre los siquemitas, sin dejar la parábola sin su conclusión registrada.
  2. Los ataques siguen siendo acontecimientos separados con distintas disposiciones. Zebul aconseja una emboscada nocturna y un ataque al salir el sol, y Abimelech pone cuatro emboscadas contra Gaal. Al día siguiente divide su ejército en tres compañías contra la ciudad y el campo; después las ramas de Selmon y el fuego matan a los reunidos en el templo fuerte de Berith.
  3. La petición final de Abimelech da su propia razón. Pide al escudero que lo mate para que la gente no diga que una mujer lo mató, después de que el pedazo de piedra de molino le quiebra el cráneo. El final atribuye a Dios la retribución de su mal contra su padre y también nombra las obras de los siquemitas y la maldición de Joatham.

Pon a prueba tu memoria

¿Cómo conectan el comienzo y el final la advertencia de Joatham sobre fuego de ambos lados, la ruptura entre Abimelech y Siquem y la declaración final de retribución?

Edición y notas de la fuente

Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.

  1. Líneas 26088–26120 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    Jueces Capítulo 9 Abimelech mata a sus hermanos. La parábola de Joatham. Gaal conspira con los siquemitas contra Abimelech, pero es vencido. Abimelech destruye Siquem, pero es muerto en Thebes. 9:1. Y Abimelech, hijo de Jerobaal, fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y les habló a ellos y a toda la parentela del padre de su madre, diciendo: 9:2. Hablad a todos los hombres de Siquem: ¿Qué es mejor para vosotros, que setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, gobiernen sobre vosotros, o que un solo hombre gobierne sobre vosotros? Y además considerad que soy vuestro hueso y vuestra carne. 9:3. Y los hermanos de su madre hablaron de él a todos los hombres de Siquem todas estas palabras, y ellos inclinaron sus corazones hacia Abimelech, diciendo: Es nuestro hermano: 9:4. Y le dieron setenta de peso de plata del templo de Baalberith, con lo que contrató para sí hombres necesitados y vagabundos, y lo siguieron. Baalberith... Es decir, Baal de la alianza, llamado así por la alianza que habían hecho con Baal, capítulo 8:33. 9:5. Y vino a la casa de su padre en Ephra y mató a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombres, sobre una sola piedra; y quedó solamente Joatham, el hijo menor de Jerobaal, que estaba escondido. 9:6. Y se reunieron todos los hombres de Siquem y todas las familias de la ciudad de Mello; y fueron e hicieron rey a Abimelech junto a la encina que estaba en Siquem.
    Ver original en inglés
    Judges Chapter 9 Abimelech killeth his brethren. Joatham’s parable. Gaal conspireth with the Sichemites against Abimelech, but is overcome. Abimelech destroyeth Sichem: but is killed at Thebes. 9:1. And Abimelech, the son of Jerobaal, went to Sichem, to his mother’s brethren, and spoke to them, and to all the kindred of his mother’s father, saying: 9:2. Speak to all the men of Sichem: whether is better for you that seventy men, all the sons of Jerobaal, should rule over you, or that one man should rule over you? And withal, consider that I am your bone, and your flesh. 9:3. And his mother’s brethren spoke of him to all the men of Sichem, all these words, and they inclined their hearts after Abimelech, saying: He is our brother: 9:4. And they gave him seventy weight of silver out of the temple of Baalberith: wherewith he hired to himself men that were needy, and vagabonds, and they followed him. Baalberith.... That is, Baal of the covenant, so called from the covenant they had made with Baal, chap. 8.33. 9:5. And he came to his father’s house in Ephra, and slew his brethren, the sons of Jerobaal, seventy men, upon one stone: and there remained only Joatham, the youngest son of Jerobaal, who was hidden. 9:6. And all the men of Sichem were gathered together, and all the families of the city of Mello: and they went and made Abimelech king, by the oak that stood in Sichem.
  2. Líneas 26122–26159 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:7. Al contarse esto a Joatham, fue y se puso en la cima del monte Garizim; y alzando su voz clamó y dijo: Oídme, hombres de Siquem, para que Dios os oiga. 9:8. Los árboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: Reina tú sobre nosotros. 9:9. Y respondió: ¿Puedo dejar mi grasa, de la que se sirven tanto dioses como hombres, para venir a ser elevado entre los árboles? Se sirven tanto dioses como hombres... Se presenta al olivo hablando de esta manera porque el aceite se usaba tanto en el culto del Dios verdadero como en el de los dioses falsos a los que servían los siquemitas. 9:10. Y los árboles dijeron a la higuera: Ven tú y reina sobre nosotros. 9:11. Y les respondió: ¿Puedo dejar mi dulzura y mis frutos deliciosos e ir a ser elevada entre los otros árboles? 9:12. Y los árboles dijeron a la vid: Ven tú y reina sobre nosotros. 9:13. Y les respondió: ¿Puedo abandonar mi vino, que alegra a Dios y a los hombres, y ser elevada entre los otros árboles? Alegra a Dios y a los hombres... Aquí se presenta el vino como agradable a Dios porque él había dispuesto que se ofreciera con sus sacrificios. Pero no estamos obligados a tomar estas palabras, pronunciadas por los árboles en la parábola de Joatham, en el sentido estrictamente literal, sino solamente en un sentido acomodado al propósito de la parábola expresado en su conclusión. 9:14. Y todos los árboles dijeron a la zarza: Ven tú y reina sobre nosotros. 9:15. Y les respondió: Si de verdad queréis hacerme rey, venid y descansad bajo mi sombra; pero si no lo queréis, salga fuego de la zarza y devore los cedros del Libanus.
    Ver original en inglés
    9:7. This being told to Joatham, he went, and stood on the top of Mount Garizim: and lifting up his voice, he cried, and said: Hear me, ye men of Sichem, so may God hear you. 9:8. The trees went to anoint a king over them: and they said to the olive tree: Reign thou over us. 9:9. And it answered: Can I leave my fatness, which both gods and men make use of, to come to be promoted among the trees? Both gods and men make use of.... The olive tree is introduced, speaking in this manner, because oil was used both in the worship of the true God, and in that of the false gods, whom the Sichemites served. 9:10. And the trees said to the fig tree: Come thou and reign over us. 9:11. And it answered them: Can I leave my sweetness, and my delicious fruits, and go to be promoted among the other trees? 9:12. And the trees said to the vine: Come thou and reign over us. 9:13. And it answered them: Can I forsake my wine, that cheereth God and men, and be promoted among the other trees? Cheereth God and men.... Wine is here represented as agreeable to God, because he had appointed it to be offered up with his sacrifices. But we are not obliged to take these words, spoken by the trees, in Joatham’s parable, according to the strict literal sense: but only in a sense accomodated to the design of the parable expressed in the conclusion of it. 9:14. And all the trees said to the bramble: Come thou and reign over us. 9:15. And it answered them: If, indeed, you mean to make me king, come ye, and rest under my shadow: but if you mean it not, let fire come out from the bramble, and devour the cedars of Libanus.
  3. Líneas 26161–26184 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:16. Ahora, pues, si habéis obrado bien y sin pecado al nombrar a Abimelech rey sobre vosotros, y habéis tratado bien a Jerobaal y a su casa, y habéis dado una compensación adecuada por los beneficios de quien combatió por vosotros, 9:17. Y expuso su vida a peligros para libraros de la mano de Madian, 9:18. Y ahora os habéis levantado contra la casa de mi padre y habéis matado a sus hijos, setenta hombres, sobre una sola piedra, y habéis hecho a Abimelech, hijo de su sierva, rey sobre los habitantes de Siquem porque es vuestro hermano: 9:19. Si, pues, habéis tratado bien y sin falta a Jerobaal y a su casa, alegraos este día en Abimelech y que él se alegre en vosotros. 9:20. Pero si injustamente, salga fuego de él y consuma a los habitantes de Siquem y a la población de Mello; y salga fuego de los hombres de Siquem y de la población de Mello y devore a Abimelech. 9:21. Y cuando hubo dicho esto, huyó y fue a Bera; y habitó allí por temor a Abimelech, su hermano.
    Ver original en inglés
    9:16. Now, therefore, if you have done well, and without sin, in appointing Abimelech king over you, and have dealt well with Jerobaal, and with his house, and have made a suitable return for the benefits of him who fought for you, 9:17. And exposed his life to dangers, to deliver you from the hand of Madian, 9:18. And you are now risen up against my father’s house, and have killed his sons, seventy men, upon one stone, and have made Abimelech, the son of his handmaid, king over the inhabitants of Sichem, because he is your brother: 9:19. If therefore you have dealt well, and without fault, with Jerobaal and his house, rejoice ye, this day, in Abimelech, and may he rejoice in you. 9:20. But if unjustly: let fire come out from him, and consume the inhabitants of Sichem, and the town of Mello: and let fire come out from the men of Sichem and from the town of Mello, and devour Abimelech. 9:21. And when he had said thus, he fled, and went into Bera: and dwelt there for fear of Abimelech, his brother.
  4. Líneas 26186–26214 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:22. Así Abimelech reinó sobre Israel tres años. 9:23. Y el Señor envió un espíritu muy malo entre Abimelech y los habitantes de Siquem, que comenzaron a detestarlo, 9:24. Y a atribuir el crimen del asesinato de los setenta hijos de Jerobaal y el derramamiento de su sangre a Abimelech, su hermano, y a los demás príncipes de los siquemitas que lo ayudaron. 9:25. Y le tendieron una emboscada en la cima de las montañas; y mientras esperaban su llegada cometían robos, tomando despojos de todos los que pasaban; y se contó a Abimelech. 9:26. Y Gaal, hijo de Obed, vino con sus hermanos y pasó a Siquem. Y los habitantes de Siquem, cobrando ánimo a su llegada, 9:27. Salieron a los campos devastando las viñas y pisando las uvas; y cantando y bailando entraron en el templo de su dios, y en sus banquetes y copas maldecían a Abimelech. 9:28. Y Gaal, hijo de Obed, clamó: ¿Quién es Abimelech, y qué es Siquem, para que lo sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal, y ha hecho a Zebul, su servidor, gobernador sobre los hombres de Emor, el padre de Siquem? ¿Por qué, pues, lo serviremos? 9:29. Quiera Dios que algún hombre pusiera a este pueblo bajo mi mano para que pudiera quitar de en medio a Abimelech. Y se dijo a Abimelech: Reúne la multitud de un ejército y ven.
    Ver original en inglés
    9:22. So Abimelech reigned over Israel three years. 9:23. And the Lord sent a very evil spirit between Abimelech and the inhabitants of Sichem; who began to detest him, 9:24. And to lay the crime of the murder of the seventy sons of Jerobaal, and the shedding of their blood, upon Abimelech, their brother, and upon the rest of the princes of the Sichemites, who aided him. 9:25. And they set an ambush against him on the top of the mountains: and while they waited for his coming, they committed robberies, taking spoils of all that passed by: and it was told Abimelech. 9:26. And Gaal, the son of Obed, came with his brethren, and went over to Sichem. And the inhabitants of Sichem, taking courage at his coming, 9:27. Went out into the fields, wasting the vineyards, and treading down the grapes: and singing and dancing, they went into the temple of their god, and in their banquets and cups they cursed Abimelech. 9:28. And Gaal, the son of Obed, cried: Who is Abimelech, and what is Sichem, that we should serve him? Is he not the son of Jerobaal, and hath made Zebul, his servant, ruler over the men of Emor, the father of Sichem? Why then shall we serve him? 9:29. Would to God that some man would put this people under my hand, that I might remove Abimelech out of the way. And it was said to Abimelech: Gather together the multitude of an army, and come.
  5. Líneas 26216–26257 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:30. Pues Zebul, el gobernador de la ciudad, al oír las palabras de Gaal, hijo de Obed, se enojó mucho, 9:31. Y envió mensajeros en privado a Abimelech, diciendo: Mira, Gaal, hijo de Obed, ha venido a Siquem con sus hermanos y procura poner a la ciudad contra ti. 9:32. Levántate, pues, de noche con el pueblo que está contigo y escóndete en el campo: 9:33. Y temprano por la mañana, al salir el sol, ataca la ciudad; y cuando él salga contra ti con su pueblo, hazle lo que puedas. 9:34. Abimelech, pues, se levantó con todo su ejército de noche y puso emboscadas cerca de Siquem en cuatro lugares. 9:35. Y Gaal, hijo de Obed, salió y se puso en la entrada de la puerta de la ciudad. Y Abimelech se levantó, y todo su ejército con él, de los lugares de las emboscadas. 9:36. Y cuando Gaal vio al pueblo, dijo a Zebul: Mira, una multitud baja de las montañas. Y él le respondió: Ves las sombras de las montañas como si fueran cabezas de hombres, y este es tu error. 9:37. Gaal dijo de nuevo: Mira, baja gente desde el centro de la tierra, y una tropa viene por el camino que mira hacia la encina. 9:38. Y Zebul le dijo: ¿Dónde está ahora tu boca con la que decías: Quién es Abimelech para que lo sirvamos? ¿No es este el pueblo que despreciaste? Sal y combate contra él. 9:39. Así Gaal salió ante la mirada del pueblo de Siquem y combatió contra Abimelech, 9:40. Que lo persiguió, lo puso en fuga y lo empujó hacia la ciudad; y muchos de su pueblo fueron muertos hasta la puerta de la ciudad: 9:41. Y Abimelech se estableció en Ruma; pero Zebul expulsó a Gaal y a sus compañeros de la ciudad y no les permitió permanecer en ella.
    Ver original en inglés
    9:30. For Zebul, the ruler of the city, hearing the words of Gaal, the son of Obed, was very angry, 9:31. And sent messengers privately to Abimelech, saying: Behold, Gaal, the son of Obed, is come into Sichem with his brethren, and endeavoureth to set the city against thee. 9:32. Arise, therefore, in the night, with the people that is with thee, and lie hid in the field: 9:33. And betimes in the morning, at sun rising, set upon the city, and when he shall come out against thee, with his people, do to him what thou shalt be able. 9:34. Abimelech, therefore, arose with all his army, by night, and laid ambushes near Sichem in four places. 9:35. And Gaal, the son of Obed, went out, and stood in the entrance of the gate of the city. And Abimelech rose up, and all his army with him, from the places of the ambushes. 9:36. And when Gaal saw the people, he said to Zebul: Behold, a multitude cometh down from the mountains. And he answered him: Thou seest the shadows of the mountains as if they were the heads of men, and this is thy mistake. 9:37. Again Gaal said: Behold, there cometh people down from the midst of the land, and one troop cometh by the way that looketh towards the oak. 9:38. And Zebul said to him: Where is now thy mouth, wherewith thou saidst: Who is Abimelech, that we should serve him? Is not this the people which thou didst despise? Go out, and fight against him. 9:39. So Gaal went out, in the sight of the people of Sichem, and fought against Abimelech, 9:40. Who chased and put him to flight, and drove him to the city: and many were slain of his people, even to the gate of the city: 9:41. And Abimelech sat down in Ruma: but Zebul drove Gaal, and his companions, out of the city, and would not suffer them to abide in it.
  6. Líneas 26259–26274 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:42. Así, al día siguiente el pueblo salió al campo. Y se contó a Abimelech, 9:43. Y tomó su ejército, lo dividió en tres compañías y puso emboscadas en los campos. Y viendo que el pueblo salía de la ciudad, se levantó y lo atacó, 9:44. Con su propia compañía, asaltando y sitiando la ciudad, mientras las otras dos compañías perseguían a los enemigos dispersos por el campo. 9:45. Y Abimelech asaltó la ciudad todo aquel día, la tomó, mató a sus habitantes y la demolió, de modo que sembró sal en ella. Sembró sal... Para hacer la tierra estéril y que no sirviera para nada.
    Ver original en inglés
    9:42. So the day following the people went out into the field. And it was told to Abimelech, 9:43. And he took his army, and divided it into three companies, and laid ambushes in the fields. And seeing that the people came out of the city, he arose, and set upon them, 9:44. With his own company, assaulting and besieging the city: whilst the two other companies chased the enemies that were scattered about the field. 9:45. And Abimelech assaulted the city all that day: and took it, and killed the inhabitants thereof, and demolished it, so that he sowed salt in it. Sowed salt.... To make the ground barren, and fit for nothing.
  7. Líneas 26276–26293 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:46. Y cuando los que habitaban en la torre de Siquem oyeron esto, entraron en el templo de su dios Berith, donde habían hecho alianza con él y de ahí había tomado el lugar su nombre; y era sumamente fuerte. 9:47. También Abimelech, al oír que se habían reunido los hombres de la torre de Siquem, 9:48. Subió al monte Selmon, él y todo su pueblo con él; y tomando un hacha cortó la rama de un árbol y, poniéndola sobre su hombro y llevándola, dijo a sus compañeros: Lo que me veis hacer, hacedlo inmediatamente. 9:49. Así cortaron ramas de los árboles, cada hombre tan rápido como pudo, y siguieron a su jefe. Y rodeando el fuerte lo incendiaron; y así sucedió que por el humo y por el fuego fueron muertas mil personas, hombres y mujeres juntos, de los habitantes de la población de Siquem.
    Ver original en inglés
    9:46. And when they who dwelt in the tower of Sichem, had heard this, they went into the temple of their god Berith, where they had made a covenant with him, and from thence the place had taken its name, and it was exceeding strong. 9:47. Abimelech also hearing that the men of the tower of Sichem were gathered together, 9:48. Went up into mount Selmon, he and all his people with him: and taking an axe, he cut down the bough of a tree, and laying it on his shoulder, and carrying it, he said to his companions: What you see me do, do ye out of hand. 9:49. So they cut down boughs from the trees, every man as fast as he could, and followed their leader. And surrounding the fort, they set it on fire: and so it came to pass, that with the smoke and with the fire a thousand persons were killed, men and women together, of the inhabitants of the town of Sichem.
  8. Líneas 26295–26314 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:50. Entonces Abimelech, partiendo de allí, llegó a la población de Thebes, que rodeó y sitió con su ejército. 9:51. Y había en medio de la ciudad una torre alta a la que habían huido juntos los hombres y las mujeres y todos los príncipes de la ciudad; y habiendo cerrado la puerta y asegurado fuertemente su barra, se pusieron sobre las almenas de la torre para defenderse. 9:52. Y Abimelech, acercándose a la torre, combatió con vigor; y acercándose a la puerta procuró incendiarla: 9:53. Y he aquí que cierta mujer, arrojando desde arriba un pedazo de piedra de molino, lo lanzó contra la cabeza de Abimelech y le quebró el cráneo. 9:54. Y llamó apresuradamente a su escudero y le dijo: Saca tu espada y mátame, para que no se diga que fui muerto por una mujer. Él hizo como se le mandó y lo mató. 9:55. Y cuando murió, todos los hombres de Israel que estaban con él volvieron a sus casas.
    Ver original en inglés
    9:50. Then Abimelech, departing from thence, came to the town of Thebes, which he surrounded and besieged with his army. 9:51. And there was in the midst of the city a high tower, to which both the men and the women were fled together, and all the princes of the city, and having shut and strongly barred the gate, they stood upon the battlements of the tower to defend themselves. 9:52. And Abimelech, coming near the tower, fought stoutly: and, approaching to the gate, endeavoured to set fire to it: 9:53. And behold, a certain woman casting a piece of a millstone from above, dashed it against the head of Abimelech, and broke his skull. 9:54. And he called hastily to his armourbearer, and said to him: Draw thy sword, and kill me: lest it should be said that I was slain by a woman. He did as he was commanded, and slew him. 9:55. And when he was dead all the men of Israel that were with him, returned to their homes.
  9. Líneas 26316–26322 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    9:56. Y Dios retribuyó el mal que Abimelech había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos. 9:57. También los siquemitas recibieron la retribución por lo que habían hecho, y la maldición de Joatham, hijo de Jerobaal, cayó sobre ellos.
    Ver original en inglés
    9:56. And God repaid the evil that Abimelech had done against his father, killing his seventy brethren. 9:57. The Sichemites also were rewarded for what they had done, and the curse of Joatham, the son of Jerobaal, came upon them.

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