Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
1 Samuel, capítulo 30
Resumen del capítulo
¿Cómo recupera David a los cautivos de Siceleg y resuelve la disputa sobre el reparto del botín?
Después de preguntar al Señor, persigue con cuatrocientos hombres mientras doscientos están demasiado cansados para cruzar Besor. Un egipcio los guía tras recibir alimento y un juramento de seguridad. David lo recupera todo y luego decide que los que están junto al bagaje y los que luchan compartan por igual porque el Señor les dio y los guardó. También envía regalos a los ancianos de Judá.
Explicación del capítulo
David y sus hombres llegan a Siceleg al tercer día. Los amalecitas han invadido por el lado sur, golpeado y quemado Siceleg, tomado cautivas a las mujeres, pequeñas y grandes, sin matar a nadie y seguido su camino. El grupo de David encuentra la ciudad quemada y a sus esposas, hijos e hijas cautivos. Alzan sus voces y lloran hasta que no les quedan más lágrimas. También son cautivas las dos esposas de David: Achinoam la jezrahelita y Abigail, esposa de Nabal de Carmel. David está muy afligido porque cada hombre está amargamente dolido por sus hijos y el pueblo tiene intención de apedrearlo. Cobra ánimo en el Señor su Dios. Pide a Abiathar el sacerdote, hijo de Achimelech, el efod, y Abiathar lo trae. David pregunta al Señor si debe perseguir a estos ladrones y si los alcanzará. El Señor le dice que los persiga: ciertamente los alcanzará y recuperará el botín.
David va con seiscientos hombres al torrente Besor. Doscientos están demasiado cansados para cruzar, así que persigue con cuatrocientos. Encuentran a un egipcio en el campo, lo llevan a David y le dan pan, agua, un pedazo de torta de higos y dos racimos de pasas. Tras comer, vuelve su espíritu y se reanima: no ha tomado pan ni agua durante tres días y tres noches. David pregunta a quién pertenece, de dónde viene y adónde va. Dice que es un joven egipcio, siervo de un amalecita cuyo amo lo dejó porque enfermó hace tres días. Dice que invadieron el sur de Cerethi, Judá y el sur de Caleb y quemaron Siceleg. Al preguntarle si puede llevar a David al grupo, pide un juramento por Dios de que David no lo matará ni lo entregará a su amo; entonces lo guiará. David jura.
El egipcio lleva a David al grupo esparcido por todo el suelo, comiendo y bebiendo como celebrando una fiesta por todo el botín y los despojos de la tierra de los filisteos y Judá. David los golpea desde la tarde hasta la tarde siguiente. No escapa ninguno excepto cuatrocientos jóvenes que montan en camellos y huyen. David recupera todo lo que tomaron los amalecitas y rescata a sus dos esposas. No falta nada, pequeño ni grande, hijos, hijas ni botín: se recupera todo lo tomado. Toma todos los rebaños y manadas y los hace ir delante, y el pueblo lo llama el botín de David.
David vuelve a los doscientos demasiado cansados para seguirlo, a quienes ordenó quedarse en Besor. Salen a recibirlo a él y a su grupo y él los saluda pacíficamente. Todos los hombres malvados e injustos que fueron con David dicen que quienes no vinieron no deben recibir nada del botín recuperado, solo sus esposas e hijos, contentarse y partir. David los llama hermanos suyos y prohíbe esto con lo que el Señor ha dado, diciendo que el Señor los guardó y entregó en sus manos a los ladrones invasores. Dice que nadie escuchará esa propuesta: la porción del que fue a la batalla debe ser igual a la del que permaneció junto al bagaje y deben repartir por igual. Esto se hace desde aquel día en adelante y después se constituye en estatuto, ordenanza y ley en Israel.
En Siceleg David envía presentes del botín a los ancianos de Judá, sus vecinos, diciéndoles que reciban una bendición del botín de los enemigos del Señor. Los destinatarios están en Bethel, Ramoth al sur, Jether, Aroer, Sephamoth, Esthamo, Rachal, las ciudades de Jerameel, las ciudades de Ceni, Arama, el lago Asan, Athach y Hebron, y el resto en lugares donde David había habitado con sus hombres.
La historia del capítulo
La ciudad quemada y las familias desaparecidas llevan a lágrimas y a una amenaza contra David, quien cobra ánimo y consulta al Señor. La promesa de recuperación lleva a la persecución, limitada por el cansancio de los doscientos hombres. La reanimación del egipcio, su relato de las incursiones y el juramento que pide proporcionan la ruta al grupo que festeja. El ataque de tarde a tarde termina con una excepción concreta de cuatrocientos que escapan y una recuperación completa. En Besor, la propuesta de excluir a los cansados recibe la explicación de David del regalo y la protección del Señor y una regla de reparto igual. El regreso a Siceleg trae entonces regalos a todos los lugares de Judá nombrados y a los anteriores lugares de estancia.
Lecciones para recordar
- La consulta precede a la persecución. David afronta dolor por sus propias esposas y una amenaza de apedreamiento, cobra ánimo y pregunta tanto si debe perseguir como si los alcanzará. La fuente relata una promesa y su recuperación posterior, no la ausencia de bajas en la batalla.
- La ayuda del egipcio tiene condiciones concretas. Comida y bebida lo reaniman tras tres días y noches sin ninguna de las dos. Su guía sigue al juramento de David de no matarlo ni devolverlo a su amo; no se narra como un trato a cambio de pago.
- La regla de reparto aborda la disputa declarada. Los hombres que lucharon quieren que el grupo cansado tenga solo a sus familias; David responde con el regalo, la protección y la entrega de los ladrones por el Señor y porciones iguales para batalla y bagaje. Los regalos finales conservan a cada destinatario nombrado en vez de ofrecer un motivo político.
Pon a prueba tu memoria
¿Cómo llevan el dolor y la respuesta del Señor a la persecución, qué permite y asegura la guía del egipcio y por qué rechaza David retener la porción de los hombres cansados?
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 31499–31532 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
1 Reyes, capítulo 30 Los amalecitas queman Siceleg y se llevan el botín; David los persigue y lo recupera todo de sus manos. 30:1. Cuando David y sus hombres llegaron a Siceleg al tercer día, los amalecitas habían invadido Siceleg por el lado sur, habían golpeado Siceleg y la habían quemado con fuego, 30:2. Y habían tomado cautivas a las mujeres que había en ella, tanto pequeñas como grandes; no habían matado a ninguna persona, sino que se las habían llevado consigo y siguieron su camino. 30:3. Así que cuando David y sus hombres llegaron a la ciudad y la encontraron quemada con fuego, y que sus esposas, sus hijos y sus hijas habían sido tomados cautivos, 30:4. David y el pueblo que estaba con él alzaron sus voces y lloraron hasta que no les quedaron más lágrimas. 30:5. Porque también habían sido tomadas cautivas las dos esposas de David, Achinoam la jezrahelita y Abigail, esposa de Nabal de Carmel. 30:6. Y David estaba muy afligido, porque el pueblo tenía intención de apedrearlo, pues el alma de cada hombre estaba amargamente dolida por sus hijos e hijas; pero David cobró ánimo en el Señor su Dios. 30:7. Y dijo a Abiathar, el sacerdote, hijo de Achimelech: Tráeme aquí el efod. Y Abiathar trajo el efod a David. 30:8. Y David consultó al Señor, diciendo: ¿Perseguiré a estos ladrones y los alcanzaré o no? Y el Señor le dijo: Persíguelos, porque ciertamente los alcanzarás y recuperarás el botín.
Ver original en inglés
1 Kings Chapter 30 The Amalecites burn Siceleg, and carry off the prey: David pursueth after them, and recovereth all out of their hands. 30:1. Now when David and his men were come to Siceleg on the third day, the Amalecites had made an invasion on the south side upon Siceleg, and had smitten Siceleg, and burnt it with fire, 30:2. And had taken the women captives that were in it, both little and great: and they had not killed any person, but had carried them with them, and went on their way. 30:3. So when David and his men came to the city, and found it burnt with fire, and that their wives, and their sons, and their daughters, were taken captives, 30:4. David and the people that were with him, lifted up their voices, and wept till they had no more tears. 30:5. For the two wives also of David were taken captives, Achinoam, the Jezrahelitess, and Abigail, the wife of Nabal of Carmel. 30:6. And David was greatly afflicted: for the people had a mind to stone him, for the soul of every man was bitterly grieved for his sons and daughters: but David took courage in the Lord his God. 30:7. And he said to Abiathar, the priest, the son of Achimelech: Bring me hither the ephod. And Abiathar brought the ephod to David. 30:8. And David consulted the Lord, saying: Shall I pursue after these robbers, and shall I overtake them, or not? And the Lord said to him: Pursue after them: for thou shalt surely overtake them and recover the prey.
Líneas 31534–31559 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
30:9. Así pues, David fue, él y los seiscientos hombres que estaban con él, y llegaron al torrente Besor; y algunos, estando cansados, se quedaron allí. 30:10. Pero David persiguió, él y cuatrocientos hombres, porque doscientos se quedaron, que, estando cansados, no podían cruzar el torrente Besor. 30:11. Y encontraron a un egipcio en el campo y lo llevaron a David; le dieron pan para comer y agua para beber, 30:12. Y también un pedazo de torta de higos y dos racimos de pasas. Y cuando los hubo comido volvió su espíritu y se reanimó, porque no había comido pan ni bebido agua durante tres días y tres noches. 30:13. Y David le dijo: ¿A quién perteneces o de dónde vienes? ¿Y adónde vas? Él dijo: Soy un joven de Egipto, siervo de un amalecita, y mi amo me dejó porque empecé a enfermar hace tres días. 30:14. Porque invadimos el lado sur de Cerethi, Judá y el sur de Caleb, y quemamos Siceleg con fuego. 30:15. Y David le dijo: ¿Puedes llevarme a este grupo? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en manos de mi amo, y te llevaré a este grupo. Y David se lo juró.
Ver original en inglés
30:9. So David went, he and the six hundred men that were with him, and they came to the torrent Besor: and some, being weary, stayed there. 30:10. But David pursued, he and four hundred men: for two hundred stayed, who, being weary, could not go over the torrent Besor. 30:11. And they found an Egyptian in the field, and brought him to David: and they gave him bread to eat, and water to drink, 30:12. As also a piece of a cake of figs, and two bunches of raisins. And when he had eaten them, his spirit returned, and he was refreshed: for he had not eaten bread, nor drunk water, three days and three nights. 30:13. And David said to him: To whom dost thou belong; or whence dost thou come? and whither art thou going? He said: I am a young man of Egypt, the servant of an Amalecite: and my master left me, because I began to be sick three days ago. 30:14. For we made an invasion on the south side of Cerethi, and upon Juda, and upon the south of Caleb, and we burnt Siceleg with fire. 30:15. And David said to him: Canst thou bring me to this company? and he said: Swear to me by God, that thou wilt not kill me, nor deliver me into the hands of my master, and I will bring thee to this company. And David swore to him.
Líneas 31561–31578 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
30:16. Y cuando lo hubo llevado, he aquí que estaban tendidos y esparcidos por todo el suelo, comiendo y bebiendo y como celebrando un día de fiesta por todo el botín y los despojos que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá. 30:17. Y David los mató desde la tarde hasta la tarde del día siguiente, y no escapó ninguno de ellos excepto cuatrocientos jóvenes que habían montado en camellos y huyeron. 30:18. Así pues, David recuperó todo lo que habían tomado los amalecitas y rescató a sus dos esposas. 30:19. Y no faltaba nada pequeño ni grande, ni de sus hijos o sus hijas ni del botín, y todo lo que habían tomado David lo recuperó todo. 30:20. Y tomó todos los rebaños y las manadas y los hizo ir delante de él, y dijeron: Este es el botín de David.
Ver original en inglés
30:16. And when he had brought him, behold they were lying spread abroad upon all the ground, eating and drinking, and as it were keeping a festival day, for all the prey and the spoils which they had taken out of the land of the Philistines, and out of the land of Juda. 30:17. And David slew them from the evening unto the evening of the next day, and there escaped not a man of them, but four hundred young men, who had gotten upon camels, and fled. 30:18. So David recovered all that the Amalecites had taken, and he rescued his two wives. 30:19. And there was nothing missing small or great, neither of their sons or their daughters, nor of the spoils, and whatsoever they had taken, David recovered all. 30:20. And he took all the flocks and the herds, and made them go before him: and they said: This is the prey of David.
Líneas 31580–31600 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
30:21. Y David vino a los doscientos hombres que, estando cansados, se habían quedado y no podían seguir a David, y él les había ordenado permanecer en el torrente Besor; y salieron a recibir a David y al pueblo que estaba con él. Y David, llegando al pueblo, los saludó pacíficamente. 30:22. Entonces todos los hombres malvados e injustos que habían ido con David respondieron diciendo: Porque no vinieron con nosotros, no les daremos nada del botín que hemos recuperado; sino que cada hombre tome a su esposa y sus hijos, se contente con ellos y se vaya por su camino. 30:23. Pero David dijo: No haréis así, hermanos míos, con estas cosas que el Señor nos ha dado, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestras manos a los ladrones que nos invadieron: 30:24. Y ningún hombre os escuchará en este asunto. Sino que será igual la porción del que bajó a la batalla y del que permaneció junto al bagaje, y repartirán por igual. 30:25. Y esto se ha hecho desde aquel día en adelante y después fue constituido en estatuto y ordenanza y como ley en Israel.
Ver original en inglés
30:21. And David came to the two hundred men, who, being weary, had stayed, and were not able to follow David, and he had ordered them to abide at the torrent Besor: and they came out to meet David, and the people that were with him. And David coming to the people, saluted them peaceably. 30:22. Then all the wicked and unjust men, that had gone with David, answering, said: Because they came not with us, we will not give them any thing of the prey which we have recovered: but let every man take his wife, and his children, and be contented with them, and go his way. 30:23. But David said: You shall not do so, my brethren, with these things, which the Lord hath given us, who hath kept us, and hath delivered the robbers that invaded us into our hands: 30:24. And no man shall hearken to you in this matter. But equal shall be the portion of him that went down to battle, and of him that abode at the baggage, and they shall divide alike. 30:25. And this hath been done from that day forward, and since was made a statute and an ordinance, and as a law in Israel.
Líneas 31602–31621 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
30:26. Entonces David vino a Siceleg y envió presentes del botín a los ancianos de Judá, sus vecinos, diciendo: Recibid una bendición del botín de los enemigos del Señor. 30:27. A los que estaban en Bethel, a los que estaban en Ramoth al sur y a los que estaban en Jether. 30:28. Y a los que estaban en Aroer, a los que estaban en Sephamoth y a los que estaban en Esthamo, 30:29. Y a los que estaban en Rachal, a los que estaban en las ciudades de Jerameel y a los que estaban en las ciudades de Ceni, 30:30. Y a los que estaban en Arama, a los que estaban en el lago Asan y a los que estaban en Athach, 30:31. Y a los que estaban en Hebron y al resto de los que estaban en aquellos lugares en los que David había habitado con sus hombres.
Ver original en inglés
30:26. Then David came to Siceleg, and sent presents of the prey to the ancients of Juda, his neighbours, saying: Receive a blessing of the prey of the enemies of the Lord. 30:27. To them that were in Bethel, and that were in Ramoth to the south, and to them that were in Jether. 30:28. And to them that were in Aroer, and that were in Sephamoth, and that were in Esthamo, 30:29. And that were in Rachal, and that were in the cities of Jerameel, and that were in the cities of Ceni, 30:30. And that were in Arama, and that were in the lake Asan, and that were in Athach, 30:31. And that were in Hebron, and to the rest that were in those places, in which David had abode with his men.
