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Atlas of Saints

Josué

Capítulo 8 · Douay–Rheims / Challoner

Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.

Biblia · Atlas of Saints

Josué, capítulo 8

Resumen del capítulo

¿Cómo atrae la huida planeada de Josue a los hombres de Hai antes de que la fuerza oculta tome la ciudad?

Josue planea volver su espalda como antes para que los perseguidores piensen que Israel vuelve a huir y sigan más lejos de Hai. La persecución real deja Hai y Bethel abiertos. Cuando levanta su escudo hacia Hai por mandato del Señor, la fuerza oculta se levanta inmediatamente, toma la ciudad y la quema; Israel después ataca a los perseguidores por ambos lados.

Explicación del capítulo

El Señor dice a Josue que no tema ni se desaliente, sino que tome a todos los hombres de guerra y suba a Hai. Ha entregado a su rey, pueblo, ciudad y tierra en la mano de Josue. Josue debe hacer a Hai y a su rey como hizo a Jericó y a su rey, excepto que Israel puede tomar para sí los despojos y todo el ganado; debe poner una emboscada detrás de la ciudad. Josue se levanta con todo el ejército y envía de noche a treinta mil hombres escogidos y valientes. Les ordena esperar detrás de la ciudad, no muy lejos, con todos preparados. Josue y el resto se acercarán por el lado opuesto y huirán cuando salgan los defensores, volviendo sus espaldas como antes. Explica que los perseguidores pensarán que vuelven a huir y serán atraídos más lejos de la ciudad. Mientras persiguen, la fuerza oculta debe levantarse y destruir la ciudad; el Señor la entregará. Una vez tomada, deben prenderle fuego y hacer todo lo que manda.

Los hombres van a la emboscada entre Bethel y Hai, al oeste de Hai. Josue permanece aquella noche entre el pueblo. Levantándose temprano, pasa revista a sus soldados y sube con los ancianos de Israel al frente del ejército, apoyado por los hombres de guerra. Se sitúan al norte de la ciudad, con un valle entre ellos y ella. Ha escogido a cinco mil hombres y los ha puesto en emboscada entre Bethel y Hai al oeste. La nota separada de Challoner dice que estos cinco mil son parte de los treinta mil ya mencionados en el versículo 3. El resto del ejército se forma para la batalla al norte, con su retaguardia alcanzando el lado oeste. El relato después dice que Josue va aquella noche y se sitúa en medio del valle.

Cuando el rey de Hai ve esto, se apresura a salir por la mañana con todo el ejército de la ciudad, formándose para la batalla hacia el desierto sin saber de la emboscada detrás de él. Josue y todo Israel retroceden, fingiendo tener miedo y huyendo hacia el desierto. Los perseguidores gritan juntos y se animan unos a otros mientras siguen. No queda nadie en Hai o Bethel que no persiga a Israel; dejan los pueblos abiertos al salir precipitadamente.

El Señor dice a Josue que levante el escudo de su mano hacia Hai, pues le entregará la ciudad. Cuando Josue lo levanta, la fuerza oculta se levanta inmediatamente, va a la ciudad, la toma y le prende fuego. Los hombres de Hai que persiguen miran atrás y ven su humo subir al cielo. Ya no tienen poder para huir por aquí o por allá, especialmente cuando los que fingían huir hacia el desierto vuelven valientemente contra ellos. Josue y todo Israel ven la ciudad tomada y el humo que sube, vuelven y matan a los hombres de Hai. Los que tomaron y quemaron la ciudad salen al encuentro de sus propios hombres y cortan a los enemigos rodeados entre ellos. Atacados por ambos lados, ninguno de aquella multitud es salvado. Toman vivo al rey de Hai y lo llevan a Josue.

Todos los que persiguieron a Israel al desierto son muertos por la espada en aquel mismo lugar; los hijos de Israel vuelven y devastan la ciudad. Caen doce mil personas aquel día, hombres y mujeres, todas de Hai. Josue no retira su mano alzada que sostiene el escudo hasta que todos los habitantes de Hai son muertos. Israel divide entre sí el ganado y el botín, como el Señor mandó a Josue. Josue quema la ciudad y la convierte en un montón para siempre. Cuelga a su rey en un patíbulo hasta la tarde y la puesta del sol. Después, por su mandato, bajan el cuerpo y lo arrojan en la misma entrada de la ciudad, amontonando un gran montón de piedras sobre él que permanece hasta este día presente.

Josue después construye un altar al Señor Dios de Israel en el monte Hebal, como Moisés mandó a los hijos de Israel y el libro de su ley registra. Sus piedras son sin labrar —dejadas sin cortar— y el hierro no las ha tocado. Josue ofrece ofrendas enteramente quemadas al Señor y víctimas para ofrendas de paz. Escribe sobre piedras el Deuteronomio de la ley de Moisés que Moisés había ordenado ante los hijos de Israel. Todo el pueblo, ancianos, príncipes y jueces están a ambos lados del arca ante los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del Señor. Tanto los extranjeros como los nacidos entre ellos están allí, la mitad junto al monte Garizim y la mitad junto al monte Hebal, como Moisés mandó. Josue primero bendice al pueblo de Israel. Después lee todas las palabras de bendición y maldición y todo lo escrito en el libro de la ley. No omite nada de lo que Moisés mandó, repitiéndolo todo ante todo el pueblo de Israel, con las mujeres, niños y extranjeros que habitan entre ellos.

La historia del capítulo

El Señor da ánimo, un mandato de fuerza completa y una excepción que permite el ganado y los despojos. El plan de Josue usa la huida anterior como lo que el enemigo esperará: explica que la persecución los atraerá más lejos de la ciudad. El relato registra las posiciones, la revista matutina y la persecución real desde Hai y Bethel. El rey no sabe de la fuerza detrás de él. Al escudo alzado de Josue siguen inmediatamente la toma y quema de la ciudad; se ve humo, Israel vuelve y los enemigos son atacados por ambos lados. El rey es tomado vivo antes de ser colgado después, y se registran expresamente las doce mil muertes, el botín permitido y la ruina de la ciudad. Josue después construye el altar prescrito, escribe la ley de Moisés en piedras y lee todo lo mandado ante toda la asamblea. La única nota de Challoner explica la relación entre cinco mil y treinta mil sin una nueva teoría táctica.

Lecciones para recordar

  1. La huida tiene un propósito expresado y un resultado registrado. Josue explica que los perseguidores pensarán que Israel huye como antes y serán atraídos lejos. La persecución real deja tanto Hai como Bethel abiertos, y el rey desconoce la fuerza oculta.
  2. Los dos números de tropas van juntos en la explicación de Challoner. Los cinco mil son parte de los treinta mil, no cinco mil añadidos. El relato también conserva las posiciones norte y oeste del ejército y el valle entre él y Hai.
  3. La lectura pública de la ley es completa e incluye toda la asamblea. El pueblo, ancianos, príncipes, jueces, nacidos allí y extranjeros están junto al arca; la descripción final incluye expresamente mujeres y niños. La bendición viene primero y después la lectura no omite nada de lo que Moisés mandó.

Pon a prueba tu memoria

¿Por qué planea Josue huir como antes, y qué sucede con Hai y Bethel mientras sus hombres persiguen?

Edición y notas de la fuente

Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.

  1. Líneas 23056–23092 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    Josue Capítulo 8 Hai es tomada y quemada, y todos los habitantes muertos. Se construye un altar y se ofrecen sacrificios. La ley se escribe en piedras, y las bendiciones y maldiciones se leen ante todo el pueblo. 8:1. Y el Señor dijo a Josue: No temas ni te desalientes; toma contigo toda la multitud de hombres de guerra, levántate y sube al pueblo de Hai. He aquí que he entregado en tu mano a su rey y al pueblo y la ciudad y la tierra. 8:2. Y harás a la ciudad de Hai y a su rey como has hecho a Jericó y a su rey; pero los despojos y todo el ganado los tomaréis como botín para vosotros; pon una emboscada para la ciudad detrás de ella. 8:3. Y Josue se levantó, y todo el ejército de hombres de guerra con él, para subir contra Hai; y envió de noche a treinta mil hombres escogidos y valientes, 8:4. Y les mandó, diciendo: Poned una emboscada detrás de la ciudad y no os alejéis mucho de ella, y estad todos preparados. 8:5. Pero yo y el resto de la multitud que está conmigo nos acercaremos contra la ciudad por el lado contrario. Y cuando salgan contra nosotros, huiremos y volveremos nuestras espaldas como hicimos antes: 8:6. Hasta que, persiguiéndonos, sean atraídos más lejos de la ciudad, pues pensarán que huimos como antes. 8:7. Y mientras nosotros huimos y ellos persiguen, os levantaréis de la emboscada y destruiréis la ciudad, y el Señor, vuestro Dios, la entregará en vuestras manos. 8:8. Y cuando la hayáis tomado, prendedle fuego, y haréis todas las cosas como he mandado.
    Ver original en inglés
    Josue Chapter 8 Hai is taken and burnt, and all the inhabitants slain. An altar is built, and sacrifices offered. The law is written on stones, and the blessings and cursings are read before all the people. 8:1. And the Lord said to Josue: Fear not, nor be thou dismayed: take with thee all the multitude of fighting men, arise, and go up to the town of Hai: Behold I have delivered into thy hand the king thereof, and the people, and the city, and the land. 8:2. And thou shalt do to the city of Hai, and to the king thereof, as thou hast done to Jericho, and to the king thereof: but the spoils, and all the cattle, you shall take for a prey to yourselves: lay an ambush for the city behind it. 8:3. And Josue arose, and all the army of the fighting men with him, to go up against Hai: and he sent thirty thousand chosen valiant men in the night, 8:4. And commanded them, saying: Lay an ambush behind the city: and go not very far from it: and be ye all ready. 8:5. But I, and the rest of the multitude which is with me, will approach on the contrary side against the city. And when they shall come out against us, we will flee, and turn our backs, as we did before: 8:6. Till they pursuing us be drawn farther from the city: for they will think that we flee as before. 8:7. And whilst we are fleeing, and they pursuing, you shall rise out of the ambush, and shall destroy the city: and the Lord your God will deliver it into your hands. 8:8. And when you shall have taken it, set it on fire, and you shall do all things so as I have commanded.
  2. Líneas 23094–23115 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    8:9. Y los envió, y fueron al lugar de la emboscada y permanecieron entre Bethel y Hai, al lado oeste de la ciudad de Hai. Pero Josue permaneció aquella noche en medio del pueblo, 8:10. Y levantándose temprano por la mañana pasó revista a sus soldados y subió con los ancianos al frente del ejército, rodeado de la ayuda de los hombres de guerra. 8:11. Y cuando llegaron y subieron frente a la ciudad, se situaron al lado norte de la ciudad, entre la cual y ellos había un valle en medio. 8:12. Y había escogido a cinco mil hombres y los había puesto en emboscada entre Bethel y Hai, al lado oeste de la misma ciudad: Cinco mil.... Estos eran parte de los treinta mil mencionados arriba, vers. 3. 8:13. Pero todo el resto del ejército fue en orden de batalla por el lado norte, de manera que los últimos de aquella multitud alcanzaban el lado oeste de la ciudad. Así Josue fue aquella noche y se situó en medio del valle.
    Ver original en inglés
    8:9. And he sent them away, and they went on to the place of the ambush, and abode between Bethel and Hai, on the west side of the city of Hai. But Josue staid that night in the midst of the people, 8:10. And rising early in the morning, he mustered his soldiers, and went up with the ancients in the front of the army, environed with the aid of the fighting men. 8:11. And when they were come, and were gone up over against the city, they stood on the north side of the city, between which and them there was a valley in the midst. 8:12. And he had chosen five thousand men, and set them to lie in ambush between Bethel and Hai, on the west side of the same city: Five thousand.... These were part of the thirty thousand mentioned above, ver. 3. 8:13. But all the rest of the army went in battle array on the north side, so that the last of that multitude reached to the west side of the city. So Josue went that night, and stood in the midst of the valley.
  3. Líneas 23117–23129 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    8:14. Y cuando el rey de Hai vio esto, se apresuró por la mañana y salió con todo el ejército de la ciudad, y lo puso en orden de batalla hacia el desierto, sin saber que había una emboscada detrás de su espalda. 8:15. Pero Josue y todo Israel retrocedieron, aparentando tener miedo y huyendo por el camino del desierto. 8:16. Pero ellos, gritando juntos y animándose unos a otros, los persiguieron. Y cuando habían salido de la ciudad, 8:17. Y no quedó nadie en la ciudad de Hai y de Bethel que no persiguiera a Israel, dejando los pueblos abiertos como habían salido precipitadamente,
    Ver original en inglés
    8:14. And when the king of Hai saw this, he made haste in the morning, and went out with all the army of the city, and set it in battle array, toward the desert, not knowing that there lay an ambush behind his back. 8:15. But Josue, and all Israel gave back, making as if they were afraid, and fleeing by the way of the wilderness. 8:16. But they shouting together, and encouraging one another, pursued them. And when they were come from the city, 8:17. And not one remained in the city of Hai and of Bethel, that did not pursue after Israel, leaving the towns open as they had rushed out,
  4. Líneas 23131–23153 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    8:18. El Señor dijo a Josue: Levanta el escudo que está en tu mano hacia la ciudad de Hai, pues te la entregaré. 8:19. Y cuando había levantado su escudo hacia la ciudad, la emboscada que estaba oculta se levantó inmediatamente, y yendo a la ciudad la tomó y le prendió fuego. 8:20. Y los hombres de la ciudad que perseguían a Josue, mirando atrás y viendo el humo de la ciudad subir al cielo, ya no tenían poder para huir por aquí ni por allá, especialmente porque los que habían fingido la huida e iban hacia el desierto volvieron muy valientemente contra los que perseguían. 8:21. Así Josue y todo Israel, viendo que la ciudad estaba tomada y que subía el humo de la ciudad, volvieron y mataron a los hombres de Hai. 8:22. Y también los que habían tomado y prendido fuego a la ciudad, saliendo de la ciudad al encuentro de sus propios hombres, comenzaron a cortar a los enemigos que estaban rodeados por ellos. De modo que, siendo los enemigos cortados por ambos lados, ninguno de tan gran multitud fue salvado. 8:23. Y tomaron vivo al rey de la ciudad de Hai y lo llevaron a Josue.
    Ver original en inglés
    8:18. The Lord said to Josue: Lift up the shield that is in thy hand, towards the city of Hai, for I will deliver it to thee. 8:19. And when he had lifted up his shield towards the city, the ambush, that lay hid, rose up immediately: and going to the city, took it, and set it on fire. 8:20. And the men of the city, that pursued after Josue, looking back, and seeing the smoke of the city rise up to heaven, had no more power to flee this way or that way: especially as they that had counterfeited flight, and were going toward the wilderness, turned back most valiantly against them that pursued. 8:21. So Josue, and all Israel, seeing that the city was taken, and that the smoke of the city rose up, returned, and slew the men of Hai. 8:22. And they also that had taken and set the city on fire, issuing out of the city to meet their own men, began to cut off the enemies who were surrounded by them. So that the enemies being cut off on both sides, not one of so great a multitude was saved. 8:23. And they took the king of the city of Hai alive and brought him to Josue.
  5. Líneas 23155–23174 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    8:24. Así, muertos todos los que habían perseguido a Israel en su huida al desierto y caídos por la espada en aquel mismo lugar, los hijos de Israel volvieron y devastaron la ciudad. 8:25. Y el número de los que cayeron aquel día, tanto hombres como mujeres, fue de doce mil personas, todas de la ciudad de Hai. 8:26. Pero Josue no retiró su mano, que había extendido en alto sosteniendo el escudo, hasta que todos los habitantes de Hai fueron muertos. 8:27. Y los hijos de Israel dividieron entre ellos el ganado y el botín de la ciudad, como el Señor había mandado a Josue. 8:28. Y quemó la ciudad y la convirtió en un montón para siempre: 8:29. Y colgó a su rey en un patíbulo hasta la tarde y la puesta del sol. Entonces Josue mandó, y bajaron su cadáver del patíbulo y lo arrojaron en la misma entrada de la ciudad, amontonando sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta el día de hoy.
    Ver original en inglés
    8:24. So all being slain that had pursued after Israel, in his flight to the wilderness, and falling by the sword in the same place, the children of Israel returned and laid waste the city. 8:25. And the number of them that fell that day, both of men and women, was twelve thousand persons, all of the city of Hai. 8:26. But Josue drew not back his hand, which he had stretched out on high, holding the shield, till all the inhabitants of Hai were slain. 8:27. And the children of Israel divided among them, the cattle and the prey of the city, as the Lord had commanded Josue. 8:28. And he burnt the city, and made it a heap forever: 8:29. And he hung the king thereof on a gibbet, until the evening and the going down of the sun. Then Josue commanded, and they took down his carcass from the gibbet: and threw it in the very entrance of the city, heaping upon it a great heap of stones, which remaineth until this present day.
  6. Líneas 23176–23201 del original inglés

    Traducción al español de Atlas of Saints

    8:30. Entonces Josue construyó un altar al Señor, el Dios de Israel, en el monte Hebal, 8:31. Como Moisés, el siervo del Señor, había mandado a los hijos de Israel, y está escrito en el libro de la ley de Moisés: un altar de piedras sin labrar que el hierro no había tocado; y ofreció sobre él holocaustos al Señor y sacrificó víctimas de ofrendas de paz. 8:32. Y escribió sobre piedras el Deuteronomio de la ley de Moisés que él había ordenado ante los hijos de Israel. 8:33. Y todo el pueblo, los ancianos, los príncipes y jueces estaban a ambos lados del arca ante los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor, tanto el extranjero como el nacido entre ellos, la mitad de ellos junto al monte Garizim y la mitad junto al monte Hebal, como Moisés, el siervo del Señor, había mandado. Y primero bendijo al pueblo de Israel. 8:34. Después de esto leyó todas las palabras de la bendición y de la maldición, y todas las cosas que estaban escritas en el libro de la ley. 8:35. No omitió nada de aquellas cosas que Moisés había mandado, sino que repitió todo ante todo el pueblo de Israel, con las mujeres y niños y extranjeros que habitaban entre ellos.
    Ver original en inglés
    8:30. Then Josue built an altar to the Lord, the God of Israel, in Mount Hebal, 8:31. As Moses, the servant of the Lord, had commanded the children of Israel, and it is written in the book of the law of Moses: an altar of unhewn stones, which iron had not touched: and he offered upon it holocausts to the Lord, and immolated victims of peace offerings. 8:32. And he wrote upon stones, the Deuteronomy of the law of Moses, which he had ordered before the children of Israel. 8:33. And all the people, and the ancients, and the princes, and judges, stood on both sides of the ark, before the priests that carried the ark of the covenant of the Lord, both the stranger and he that was born among them, half of them by Mount Garizim, and half by Mount Hebal, as Moses the servant of the Lord, had commanded. And first he blessed the people of Israel. 8:34. After this, he read all the words of the blessing and the cursing, and all things that were written in the book of the law. 8:35. He left out nothing of those things which Moses had commanded, but he repeated all before all the people of Israel, with the women and children, and strangers, that dwelt among them.

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