Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
Jeremías, capítulo 9
Resumen del capítulo
¿Qué dice Jeremías, capítulo 9, y qué declaraciones pertenecen a su hablante?
Las lágrimas y el alojamiento en el desierto introducen engaño y confianza fallida. La tierra en duelo y la ley abandonada preceden al ajenjo y la dispersión. La gloria de conocer al Señor acompaña a la advertencia de circuncisión del corazón.
Explicación del capítulo
Jeremías 9 pide agua en la cabeza y una fuente de lágrimas para llorar día y noche a los muertos y un alojamiento de caminantes en el desierto lejos de adúlteros y transgresores. Las lenguas se doblan como arcos para mentiras, el mal avanza y el Señor es desconocido. Las advertencias sobre confiar en hermano y vecino acompañan a la burla, las mentiras practicadas y la morada engañosa. El Señor declara fundir y probar; el discurso de flecha penetrante promete paz mientras acecha, provocando una pregunta de visitación.
Las montañas y los lugares hermosos del desierto reciben lamento por la quema, los viajeros ausentes y el dueño no oído. Se marchan aves y bestias. Jerusalén se convierte en montones de arena y guaridas de dragones y los pueblos de Judá pierden habitantes. Una pregunta plantea quién entiende y declara la pérdida de la tierra; el Señor responde con la ley abandonada, la voz no oída y los Baalim enseñados por los padres. Siguen ajenjo, hiel, naciones desconocidas y espada perseguidora.
Se llama a mujeres de duelo y sabias a apresurarse, conducir las lágrimas y enseñar lamento a hijas y vecinas. Sión lamenta la tierra dejada y las moradas caídas. La muerte llega por ventanas a casas, destruyendo a los niños de fuera y a los jóvenes de las calles; los cadáveres yacen como estiércol o hierba detrás de un segador sin recolección. La sabiduría, fuerza y riquezas son rechazadas como motivos de gloria y reemplazadas por entender y conocer al Señor de misericordia, juicio y justicia. La visitación trata del prepucio circuncidado, Egipto, Judá, Edom, Amón, Moab y los habitantes del desierto de pelo cortado en redondo; la distinción final nombra a las naciones incircuncisas en carne y a Israel en corazón. No se sustituyen chacales, niños de dentro ni una purificación exitosa garantizada mediante sufrimiento.
La historia del capítulo
Inicio: Las lágrimas y el alojamiento en el desierto introducen engaño y confianza fallida. Desarrollo: La tierra en duelo y la ley abandonada preceden al ajenjo y la dispersión. Conclusión: La gloria de conocer al Señor acompaña a la advertencia de circuncisión del corazón.
Lecciones para recordar
- Las lágrimas y el alojamiento en el desierto introducen engaño y confianza fallida.
- La tierra en duelo y la ley abandonada preceden al ajenjo y la dispersión.
- La gloria de conocer al Señor acompaña a la advertencia de circuncisión del corazón.
Pon a prueba tu memoria
¿Qué imágenes y peticiones usa el hablante y qué deja sin resolver el capítulo?
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 84923–84934 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:1. ¿Quién dará agua a mi cabeza y una fuente de lágrimas a mis ojos? Y lloraré día y noche a los muertos de la hija de mi pueblo. 9:2. ¿Quién me dará en el desierto un alojamiento de caminantes, y dejaré a mi pueblo y me apartaré de ellos? Pues todos son adúlteros, una asamblea de transgresores. 9:3. Y han doblado su lengua como un arco para mentiras y no para verdad; se han fortalecido sobre la tierra, pues han pasado de mal en mal y no me han conocido, dice el Señor.
Ver original en inglés
9:1. Who will give water to my head, and a fountain of tears to my eyes? and I will weep day and night for the slain of the daughter of my people. 9:2. Who will give me in the wilderness a lodging place of wayfaring men, and I will leave my people, and depart from them? because they are all adulterers, an assembly of transgressors. 9:3. And they have bent their tongue, as a bow, for lies, and not for truth: they have strengthened themselves upon the earth, for they have proceeded from evil to evil, and me they have not known, saith the Lord.
Líneas 85009–85024 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:23. Así dice el Señor: Que el sabio no se gloríe en su sabiduría, que el fuerte no se gloríe en su fuerza y que el rico no se gloríe en sus riquezas: 9:24. Sino que quien se gloríe se gloríe en esto: en que me entiende y conoce, pues yo soy el Señor que ejerzo misericordia, juicio y justicia en la tierra, porque estas cosas me agradan, dice el Señor. 9:25. He aquí que vienen días, dice el Señor, y visitaré a todo aquel que tiene el prepucio circuncidado. 9:26. A Egipto, a Judá, a Edom, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que tienen el cabello cortado en redondo y habitan el desierto; pues todas las naciones son incircuncisas en la carne, pero toda la casa de Israel es incircuncisa en el corazón.
Ver original en inglés
9:23. Thus saith the Lord: Let not the wise man glory in his wisdom, and let not the strong man glory in his strength, and let not the rich man glory in his riches: 9:24. But let him that glorieth glory in this, that he understandeth and knoweth me, for I am the Lord that exercise mercy, and judgment, and justice in the earth: for these things please me, saith the Lord. 9:25. Behold, the days come, saith the Lord, and I will visit upon every one that hath the foreskin circumcised. 9:26. Upon Egypt, and upon Juda, and upon Edom, and upon the children of Ammon, and upon Moab, and upon all that have their hair polled round, that dwell in the desert: for all the nations are uncircumcised in the flesh, but all the house of Israel are uncircumcised in the heart.
