Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
Deuteronomio, capítulo 9
Resumen del capítulo
¿Por qué dice Moisés a Israel que no afirme que su propia bondad le ganó la tierra?
Dice que las naciones son destruidas por su maldad y que el Señor cumple su juramento a Abraham, Isaac y Jacob. El propio Israel es obstinado. Moisés recuerda su rebelión repetida, el becerro fundido y sus oraciones para que el Señor no destruyera al pueblo.
Explicación del capítulo
Moisés dice a Israel que cruzará el Jordán aquel día para poseer naciones muy grandes y más fuertes que él, con ciudades grandes amuralladas hasta el cielo. Los hijos de los Enacims son grandes y altos; Israel los ha visto y ha oído de ellos, y ningún hombre puede mantenerse firme contra ellos. El Señor pasará delante de Israel como un fuego devorador y consumidor. Los destruirá, los arrancará de raíz y los reducirá rápidamente a la nada, como ha dicho. Cuando los destruya, Israel no debe decir en su corazón que su propia justicia le ganó la tierra. No es la justicia de Israel ni un corazón recto lo que le da la posesión. Estas naciones son destruidas por su maldad, y el Señor cumple la palabra jurada a Abraham, Isaac y Jacob. Israel es de muy dura cerviz, es decir, se niega obstinadamente a obedecer.
Deben recordar y no olvidar cómo provocaron al Señor en el desierto. Desde la salida de Egipto hasta este lugar siempre lo han resistido. En Horeb lo provocaron, y estaba enojado y los habría destruido. Moisés subió al monte para recibir las tablas de piedra de la alianza. Permaneció allí cuarenta días y noches, sin comer pan ni beber agua. El Señor le dio dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. Contenían todas las palabras pronunciadas desde el fuego en el monte cuando el pueblo estaba reunido. Moisés repite que el Señor le dio las dos tablas de la alianza cuando habían pasado cuarenta días y otras tantas noches.
El Señor dijo a Moisés que se levantara y bajara rápidamente. El pueblo que había sacado de Egipto había abandonado rápidamente el camino que les había mostrado y había hecho un ídolo fundido, una imagen hecha de metal derretido y moldeado. El Señor los llamó obstinados. Dijo a Moisés que lo dejara para poder destruirlos, borrar su nombre de debajo del cielo y poner a Moisés sobre una nación mayor y más fuerte que esta.
Moisés bajó del monte ardiente sosteniendo las dos tablas de la alianza con ambas manos. Vio que el pueblo había pecado contra el Señor, hecho un becerro fundido y abandonado rápidamente el camino mostrado. Arrojó las tablas de sus manos y las quebró a su vista. Se postró ante el Señor como antes, cuarenta días y noches sin pan ni agua, por todos sus pecados que habían provocado al Señor. Moisés temía la ira del Señor, que los habría destruido, y dice que el Señor lo escuchó también esta vez. El Señor estaba sumamente enojado con Aarón y lo habría destruido también; Moisés oró de igual manera por Aarón. El versículo no da un resultado separado para Aarón. Moisés tomó el becerro, lo quemó y lo quebró en pedazos hasta que fue tan pequeño como polvo. Lo arrojó al torrente que bajaba del monte. El relato registra la ruptura de las tablas sin declarar su significado simbólico.
También provocaron al Señor en el incendio, el lugar de tentación y las tumbas de la concupiscencia. Cuando los envió desde Cadesbarne para subir y poseer la tierra que les había dado, despreciaron su mandato, no le creyeron y no quisieron escuchar su voz. Moisés dice que siempre han sido rebeldes desde el día en que comenzó a conocerlos.
Moisés recuerda haber permanecido postrado ante el Señor cuarenta días y noches, pidiéndole humildemente que no destruyera al pueblo como había amenazado. Su oración pide al Señor que no destruya a su pueblo y herencia, a quienes redimió en su grandeza y sacó de Egipto con mano fuerte. Le pide que recuerde a sus siervos Abraham, Isaac y Jacob, y que no mire la obstinación, maldad y pecado del pueblo. Plantea una posibilidad: los habitantes de la tierra de la que vinieron podrían decir que el Señor no pudo hacerlos entrar en la tierra prometida y los odiaba, por lo que los sacó para matarlos en el desierto. Moisés termina llamando a Israel el pueblo y herencia del Señor, sacado por su gran fuerza y brazo extendido. Esta es una preocupación expresada en la oración de Moisés, no un informe de que los habitantes dijeron estas cosas.
La historia del capítulo
Moisés responde a la afirmación de que Israel ganó la tierra recordando su propia conducta. En Horeb recibió dos tablas de piedra después de cuarenta días y noches sin pan ni agua. El Señor le dijo que bajara deprisa porque el pueblo había abandonado el camino mostrado y hecho un ídolo. Moisés vio el becerro fundido y quebró las tablas ante el pueblo. Después describe su ayuno y oración, su temor a la ira del Señor y que el Señor lo escuchó también esta vez. También oró por Aarón y destruyó el becerro. Otras rebeliones en el incendio, el lugar de tentación, las tumbas de la concupiscencia y Cadesbarne apoyan su descripción de Israel como obstinado. Su oración final no llama inocente al pueblo. Pide al Señor que recuerde a Abraham, Isaac y Jacob, y plantea lo que podrían decir los habitantes de la tierra dejada atrás. El argumento vuelve al pueblo y herencia del Señor, sacado por su fuerza.
Lecciones para recordar
- La posesión de la tierra por Israel no demuestra su propia bondad. Moisés niega expresamente esa explicación y nombra la maldad de las otras naciones y el juramento a Abraham, Isaac y Jacob.
- El registro de rebelión incluye actos específicos. En Horeb el pueblo hizo un becerro fundido y abandonó el camino del Señor; en Cadesbarne despreciaron su mandato, no le creyeron y no quisieron escucharlo. Estos detalles apoyan la advertencia de Moisés contra la jactancia.
- La oración de Moisés nombra tanto el pecado de Israel como los actos pasados del Señor. Pide que el pueblo no sea destruido, recuerda su rescate de Egipto, nombra a los tres padres y plantea lo que otros habitantes podrían decir. No presenta al pueblo como inocente.
Pon a prueba tu memoria
¿Qué razones da Moisés en su oración para pedir al Señor que no destruya a Israel a pesar de su obstinación y pecado?
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 19557–19589 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
Deuteronomio Capítulo 9 Para que no atribuyan sus victorias a sus propios méritos, se les recuerdan sus muchas rebeliones y otros pecados, por los que debían haber sido destruidos; pero Dios los perdonó por su promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob. 9:1. Escucha, oh Israel: pasarás el Jordán hoy para poseer naciones muy grandes y más fuertes que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo, 9:2. Un pueblo grande y alto, los hijos de los Enacims, a quienes has visto y de quienes has oído, contra quienes ningún hombre puede mantenerse firme. 9:3. Sabrás, pues, hoy que el Señor, tu Dios, mismo pasará delante de ti, un fuego devorador y consumidor, para destruirlos, extirparlos y reducirlos a la nada rápidamente ante tu rostro, como te ha dicho. 9:4. No digas en tu corazón, cuando el Señor, tu Dios, los haya destruido a tu vista: Por mi justicia me ha hecho entrar el Señor para poseer esta tierra; mientras que estas naciones son destruidas por su maldad. 9:5. Pues no es por tus justicias ni por la rectitud de tu corazón por lo que entrarás a poseer sus tierras; sino porque han obrado mal, son destruidas a tu entrada, y para que el Señor cumpla su palabra, que prometió con juramento a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 9:6. Sabe, pues, que el Señor, tu Dios, no te da esta excelente tierra en posesión por tus justicias, pues eres un pueblo de muy dura cerviz.
Ver original en inglés
Deuteronomy Chapter 9 Lest they should impute their victories to their own merits, they are put in mind of their manifold rebellions and other sins, for which they should have been destroyed, but God spared them for his promise made to Abraham, Isaac, and Jacob. 9:1. Hear, O Israel: Thou shalt go over the Jordan this day; to possess nations very great, and stronger than thyself, cities great, and walled up to the sky, 9:2. A people great and tall, the sons of the Enacims, whom thou hast seen, and heard of, against whom no man is able to stand. 9:3. Thou shalt know therefore this day that the Lord thy God himself will pass over before thee, a devouring and consuming fire, to destroy and extirpate and bring them to nothing before thy face quickly, as he hath spoken to thee. 9:4. Say not in thy heart, when the Lord thy God shall have destroyed them in thy sight: For my justice hath the Lord brought me in to possess this land, whereas these nations are destroyed for their wickedness. 9:5. For it is not for thy justices, and the uprightness of thy heart that thou shalt go in to possess their lands: but because they have done wickedly, they are destroyed at thy coming in: and that the Lord might accomplish his word, which he promised by oath to thy fathers Abraham, Isaac, and Jacob. 9:6. Know therefore that the Lord thy God giveth thee not this excellent land in possession for thy justices, for thou art a very stiffnecked people.
Líneas 19591–19608 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:7. Recuerda y no olvides cómo provocaste a ira al Señor, tu Dios, en el desierto. Desde el día en que saliste de Egipto hasta este lugar, siempre has luchado contra el Señor. 9:8. Pues también en Horeb lo provocaste, y se enojó y te habría destruido, 9:9. Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas de la alianza que el Señor hizo con vosotros; y permanecí en el monte cuarenta días y noches, sin comer pan ni beber agua. 9:10. Y el Señor me dio dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios, que contenían todas las palabras que os habló en el monte desde en medio del fuego, cuando el pueblo estaba reunido. 9:11. Y cuando habían pasado cuarenta días y otras tantas noches, el Señor me dio las dos tablas de piedra, las tablas de la alianza,
Ver original en inglés
9:7. Remember, and forget not how thou provokedst the Lord thy God to wrath in the wilderness. From the day that thou camest out of Egypt unto this place, thou hast always strove against the Lord. 9:8. For in Horeb, also thou didst provoke him, and he was angry, and would have destroyed thee, 9:9. When I went up into the mount to receive the tables of stone, the tables of the covenant which the Lord made with you: and I continued in the mount forty days and nights, neither eating bread, nor drinking water. 9:10. And the Lord gave me two tables of stone written with the finger of God, and containing all the words that he spoke to you in the mount from the midst of the fire, when the people were assembled together. 9:11. And when forty days were passed, and as many nights, the Lord gave me the two tables of stone, the tables of the covenant,
Líneas 19610–19620 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:12. Y me dijo: Levántate y baja rápidamente de aquí, pues tu pueblo, que has sacado de Egipto, ha abandonado rápidamente el camino que les has mostrado y se ha hecho un ídolo fundido. 9:13. Y otra vez el Señor me dijo: Veo que este pueblo es de dura cerviz: 9:14. Déjame, para que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y te ponga sobre una nación mayor y más fuerte que esta.
Ver original en inglés
9:12. And said to me: Arise, and go down from hence quickly: for thy people, which thou hast brought out of Egypt, have quickly forsaken the way that thou hast shewn them, and have made to themselves a molten idol. 9:13. And again the Lord said to me: I see that this people is stiffnecked: 9:14. Let me alone that I may destroy them, and abolish their name from under heaven, and set thee over a nation, that is greater and stronger than this.
Líneas 19622–19645 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:15. Y cuando bajé del monte ardiente y sostenía las dos tablas de la alianza con ambas manos, 9:16. Y vi que habíais pecado contra el Señor, vuestro Dios, y os habíais hecho un becerro fundido y habíais abandonado rápidamente su camino, que os había mostrado: 9:17. Arrojé las tablas de mis manos y las quebré a vuestra vista. 9:18. Y me postré ante el Señor como antes, cuarenta días y noches sin comer pan ni beber agua, por todos vuestros pecados que habíais cometido contra el Señor y con los que lo habíais provocado a ira: 9:19. Pues temía su indignación e ira, por la que, movido contra vosotros, os habría destruido. Y el Señor me escuchó también esta vez. 9:20. Y también estaba sumamente enojado contra Aarón y lo habría destruido, y oré de igual manera por él. 9:21. Y vuestro pecado que habíais cometido, es decir, el becerro, lo tomé y lo quemé con fuego, y quebrándolo en pedazos hasta que fue tan pequeño como polvo, lo arrojé al torrente que baja del monte.
Ver original en inglés
9:15. And when I came down from the burning mount, and held the two tables of the covenant with both hands, 9:16. And saw that you had sinned against the Lord your God, and had made to yourselves a molten calf, and had quickly forsaken his way, which he had shewn you: 9:17. I cast the tables out of my hands, and broke them in your sight. 9:18. And I fell down before the Lord as before, forty days and nights neither eating bread, nor drinking water, for all your sins, which you had committed against the Lord, and had provoked him to wrath: 9:19. For I feared his indignation and anger, wherewith being moved against you, he would have destroyed you. And the Lord heard me this time also. 9:20. And he was exceeding angry against Aaron also, and would have destroyed him, and I prayed in like manner for him. 9:21. And your sin that you had committed, that is, the calf, I took, and burned it with fire, and breaking it into pieces, until it was as small as dust, I threw it into the torrent, which cometh down from the mountain.
Líneas 19647–19655 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:22. También en el incendio y en el lugar de tentación y en las tumbas de la concupiscencia provocasteis al Señor: 9:23. Y cuando os envió desde Cadesbarne, diciendo: Subid y poseed la tierra que os he dado, y despreciasteis el mandamiento del Señor, vuestro Dios, y no le creísteis ni quisisteis escuchar su voz: 9:24. Sino que fuisteis siempre rebeldes desde el día en que comencé a conoceros.
Ver original en inglés
9:22. At the burning also, and at the place of temptation, and at the graves of lust you provoked the Lord: 9:23. And when he sent you from Cadesbarne, saying: Go up, and possess the land that I have given you, and you slighted the commandment of the Lord your God, and did not believe him, neither would you hearken to his voice: 9:24. But were always rebellious from the day that I began to know you.
Líneas 19657–19676 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:25. Y permanecí postrado ante el Señor cuarenta días y noches, en las que le supliqué humildemente que no os destruyera como había amenazado: 9:26. Y orando dije: Oh Señor Dios, no destruyas a tu pueblo y tu herencia, que has redimido en tu grandeza, a quienes has sacado de Egipto con mano fuerte. 9:27. Recuerda a tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la obstinación de este pueblo ni su maldad y pecado: 9:28. No sea que quizá los habitantes de la tierra de la que nos has sacado digan: El Señor no pudo hacerlos entrar en la tierra que les prometió y los odiaba; por eso los sacó, para matarlos en el desierto, 9:29. Que son tu pueblo y tu herencia, a quienes has sacado por tu gran fuerza y con tu brazo extendido.
Ver original en inglés
9:25. And I lay prostrate before the Lord forty days and nights, in which I humbly besought him, that he would not destroy you as he had threatened: 9:26. And praying, I said: O Lord God, destroy not thy people, and thy inheritance, which thou hast redeemed in thy greatness, whom thou hast brought out of Egypt with a strong hand. 9:27. Remember thy servants Abraham, Isaac, and Jacob: look not on the stubbornness of this people, nor on their wickedness and sin: 9:28. Lest perhaps the inhabitants of the land, out of which thou hast brought us, say: The Lord could not bring them into the land that he promised them, and he hated them: therefore he brought them out, that he might kill them in the wilderness, 9:29. Who are thy people and thy inheritance, whom thou hast brought out by thy great strength, and in thy stretched out arm.
