Traducción en borrador de Atlas of Saints. La revisión humana sigue pendiente; pueden existir errores o cuestiones de la fuente sin resolver.
Biblia · Atlas of Saints
Mateo, capítulo 9
Resumen del capítulo
¿Cómo difieren las llamadas, disputas y curaciones registradas de explicaciones posteriores?
El capítulo une perdón, llamada de Mateo, misericordia y respuestas sobre ayuno con curaciones específicas y petición final de trabajadores para la cosecha.
Explicación del capítulo
Jesús cruza el agua en barco a su propia ciudad. Traen un hombre enfermo de parálisis en cama. Viendo su fe, dice al hombre que tenga ánimo porque se le perdonan los pecados. Algunos escribas dicen interiormente que blasfema. Viendo sus pensamientos, Jesús pregunta por qué piensan mal y qué es más fácil decir: perdón o levantarse y caminar. Para mostrar el poder del Hijo del hombre en la tierra de perdonar pecados, dice al hombre que se levante, tome su cama y vaya a casa. Se levanta y va. La multitud teme y glorifica a Dios por tal poder dado a hombres. Aquí no se nombra la ciudad ni se añaden desesperanza médica o razonamiento posterior de escribas.
Pasando adelante, Jesús ve a Mateo en una aduana y lo llama a seguir; se levanta y sigue. Después, mientras Jesús come en la casa, muchos publicanos y pecadores se sientan con él y discípulos. Los fariseos preguntan a discípulos por qué come con ellos. Jesús oye y responde que los sanos no necesitan médico pero los enfermos sí; deben aprender misericordia en lugar de sacrificio, pues viene a llamar a pecadores en lugar de justos. No se identifica expresamente la casa como de Mateo en estos versículos ni se añade afirmación de que deja todo o es nombrado apóstol a esta llamada.
Los discípulos de Juan preguntan por qué ellos y fariseos ayunan a menudo mientras discípulos de Jesús no. Jesús pregunta si los hijos del esposo pueden lamentarse en su presencia, diciendo que ayunarán cuando les sea quitado. La nota separada explica ese hebraísmo como sus amigos o compañeros. Tela cruda en vestido viejo quita su plenitud y aumenta el desgarrón. Vino nuevo en botellas viejas rompe botellas, derrama vino y las destruye; vino nuevo en botellas nuevas conserva ambos. Se preservan las comparaciones sin añadir mecanismos de fermentación ni teoría explícita de instituciones religiosas sustituidas.
Durante este discurso llega un gobernante en adoración, dice que su hija acaba de morir y pide que Jesús ponga su mano sobre ella para que viva. El encabezamiento editorial llama a su padre Jairo; los versículos dicen cierto gobernante. Jesús sigue con discípulos. Una mujer aquejada de flujo de sangre por doce años viene detrás y toca el borde de su vestido, pensando que el toque la curará. Jesús se vuelve, le dice que tenga ánimo y dice que su fe la hizo sana; queda sana desde aquella hora. Este encuentro registrado no es garantía general de que la enfermedad refleje la medida de fe de nadie.
En casa del gobernante encuentra músicos y multitud ruidosa, les pide dar lugar porque la niña duerme en lugar de estar muerta y se burlan. Sacada la multitud, entra, toma su mano y se levanta. Se extiende fama por toda aquella región. Lo siguen dos ciegos pidiendo misericordia al Hijo de David. En la casa, Jesús pregunta si creen que puede obrar; dicen sí. Toca sus ojos y habla de su fe. Se abren sus ojos; exige estrictamente secreto, pero parten difundiendo su fama por la región.
Después de partir ellos, traen un hombre que no puede hablar y está poseído por un diablo. Expulsado este, habla. Multitudes dicen que nunca se vio igual en Israel; fariseos atribuyen exorcismo al príncipe de diablos. Se relata su acusación sin añadir envidia ni diagnóstico clínico. Jesús recorre ciudades y pueblos, enseñando en sinagogas, predicando evangelio del reino y curando toda enfermedad y dolencia. Siente compasión por multitudes afligidas y tendidas como ovejas sin pastor, dice que la cosecha es grande y trabajadores pocos y manda a discípulos rogar al Señor de la cosecha que envíe trabajadores. Se conserva tendidas en lugar de reescribirlo como vagar sin rumbo.
La historia del capítulo
La demostración de perdón precede a la llamada. La nota del esposo permanece separada. Cada encuentro conserva respuesta y tiempo expresados; la publicidad de los ciegos contradice el mandato de secreto. El final describe ovejas afligidas y oración por trabajadores.
Lecciones para recordar
- Jairo pertenece al encabezamiento editorial; los versículos dicen gobernante.
- Aquí no se dan dueño de casa, apostolado ni abandono de todo.
- No generalizar declaraciones individuales de fe como regla causal médica.
Pon a prueba tu memoria
¿Qué hacen los dos ciegos curados después del mandato de secreto?
Edición y notas de la fuente
Las explicaciones y las citas son traducciones al español realizadas por Atlas of Saints a partir de Douay–Rheims, revisión de Richard Challoner (1749–1752), Project Gutenberg n.º 1581. No proceden de una edición bíblica publicada en español. Cada cita conserva su original inglés para comparación. Las líneas corresponden al original pg1581.txt; algunas citas incluyen notas de Challoner, separadas del texto por los números de versículo.
Líneas 111230–111294 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
Mateo, capítulo 9 Cristo cura a un enfermo de parálisis, llama a Mateo, cura el flujo de sangre, devuelve a la vida a la hija de Jairo, da vista a dos ciegos y cura a un mudo poseído por el diablo. 9:1. Y entrando en un barco, cruzó el agua y llegó a su propia ciudad. 9:2. Y he aquí que le trajeron a un enfermo de parálisis tendido en una cama. Y Jesús, viendo su fe, dijo al enfermo de parálisis: Ten ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados. 9:3. Y he aquí que algunos escribas dijeron entre sí: Blasfema. 9:4. Y Jesús, viendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 9:5. ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y camina? 9:6. Pero para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados (entonces dijo al enfermo de parálisis), levántate, toma tu cama y ve a tu casa. 9:7. Y se levantó y fue a su casa. 9:8. Y la multitud, viéndolo, temió y glorificó a Dios, que dio tal poder a los hombres. 9:9. Y cuando Jesús pasó adelante de allí, vio a un hombre sentado en la aduana, llamado Mateo, y le dice: Sígueme. Y se levantó y lo siguió. 9:10. Y sucedió, estando él sentado a comer en la casa, que muchos publicanos y pecadores vinieron y se sentaron con Jesús y sus discípulos. 9:11. Y los fariseos, viéndolo, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con publicanos y pecadores? 9:12. Pero Jesús, oyéndolo, dijo: Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. 9:13. Id, pues, y aprended qué significa: Quiero misericordia y no sacrificio. Pues no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. 9:14. Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo, pero tus discípulos no ayunan? 9:15. Y Jesús les dijo: ¿Pueden los hijos del esposo lamentarse mientras el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando les sea quitado el esposo y entonces ayunarán. ¿Pueden los hijos del esposo.... Esto, por hebraísmo, significa los amigos o compañeros del esposo. 9:16. Y nadie pone pieza de tela cruda en vestido viejo, pues quita su plenitud del vestido y se hace mayor desgarrón. 9:17. Tampoco ponen vino nuevo en botellas viejas. De otro modo se rompen las botellas, sale el vino y perecen las botellas. Pero ponen vino nuevo en botellas nuevas y ambos se conservan.
Ver original en inglés
Matthew Chapter 9 Christ heals one sick of palsy: calls Matthew: cures the issue of blood: raises to life the daughter of Jairus: gives sight to two blind men: and heals a dumb man possessed by the devil. 9:1. And entering into a boat, he passed over the water and came into his own city. 9:2. And behold they brought to him one sick of the palsy lying in a bed. And Jesus, seeing their faith, said to the man sick of the palsy: Be of good heart, son, thy sins are forgiven thee. 9:3. And behold some of the scribes said within themselves: He blasphemeth. 9:4. And Jesus seeing their thoughts, said: Why do you think evil in your hearts? 9:5. Whether is easier, to say, Thy sins are forgiven thee: or to say, Arise, and walk? 9:6. But that you may know that the Son of man hath power on earth to forgive sins, (then said he to the man sick of the palsy,) Arise, take up thy bed, and go into thy house. 9:7. And he arose, and went into his house. 9:8. And the multitude seeing it, feared, and glorified God that gave such power to men. 9:9. And when Jesus passed on from thence, he saw a man sitting in the custom house, named Matthew; and he saith to him: Follow me. And he arose up and followed him. 9:10. And it came to pass as he was sitting at meat in the house, behold many publicans and sinners came, and sat down with Jesus and his disciples. 9:11. And the Pharisees seeing it, said to his disciples: Why doth your master eat with publicans and sinners? 9:12. But Jesus hearing it, said: They that are in health need not a physician, but they that are ill. 9:13. Go then and learn what this meaneth, I will have mercy and not sacrifice. For I am not come to call the just, but sinners. 9:14. Then came to him the disciples of John, saying: Why do we and the Pharisees, fast often, but thy disciples do not fast? 9:15. And Jesus said to them: Can the children of the bridegroom mourn, as long as the bridegroom is with them? But the days will come, when the bridegroom shall be taken away from them, and then they shall fast. Can the children of the bridegroom.... This, by a Hebraism, signifies the friends or companions of the bridegroom. 9:16. And nobody putteth a piece of raw cloth unto an old garment. For it taketh away the fulness thereof from the garment, and there is made a greater rent. 9:17. Neither do they put new wine into old bottles. Otherwise the bottles break, and the wine runneth out, and the bottles perish. But new wine they put into new bottles: and both are preserved.
Líneas 111296–111358 del original inglés
Traducción al español de Atlas of Saints
9:18. Mientras les hablaba estas cosas, he aquí que cierto gobernante llegó y lo adoró diciendo: Señor, mi hija acaba de morir; pero ven, pon tu mano sobre ella y vivirá. 9:19. Y Jesús, levantándose, lo siguió con sus discípulos. 9:20. Y he aquí que una mujer aquejada de flujo de sangre por doce años vino detrás de él y tocó el borde de su vestido. 9:21. Pues dijo dentro de sí: Si toco solo su vestido, seré curada. 9:22. Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Ten ánimo, hija, tu fe te ha hecho sana. Y la mujer quedó sana desde aquella hora. 9:23. Y cuando Jesús llegó a casa del gobernante y vio a los músicos y la multitud haciendo alboroto, 9:24. Dijo: Dad lugar, pues la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 9:25. Y cuando sacaron a la multitud, entró y la tomó de la mano. Y la muchacha se levantó. 9:26. Y la fama de esto se extendió por toda aquella región. 9:27. Y mientras Jesús partía de allí, lo siguieron dos ciegos clamando y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David. 9:28. Y cuando llegó a la casa, los ciegos vinieron a él. Y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo haceros esto? Le dicen: Sí, Señor. 9:29. Entonces tocó sus ojos diciendo: Conforme a vuestra fe, os sea hecho. 9:30. Y se abrieron sus ojos y Jesús les mandó estrictamente diciendo: Cuidad que ningún hombre sepa esto. 9:31. Pero al salir extendieron su fama por toda aquella región. 9:32. Y cuando salieron, he aquí que le trajeron a un mudo poseído por un diablo. 9:33. Y expulsado el diablo, habló el mudo, y se maravillaban las multitudes diciendo: Nunca se vio igual en Israel. 9:34. Pero los fariseos decían: Por el príncipe de diablos expulsa diablos. 9:35. Y Jesús recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, predicando evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. 9:36. Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas porque estaban afligidas y tendidas como ovejas que no tienen pastor. 9:37. Entonces dice a sus discípulos: La cosecha ciertamente es grande, pero los trabajadores son pocos. 9:38. Rogad, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe trabajadores a su cosecha.
Ver original en inglés
9:18. As he was speaking these things unto them, behold a certain ruler came up, and adored him, saying: Lord, my daughter is even now dead; but come, lay thy hand upon her, and she shall live. 9:19. And Jesus rising up followed him, with his disciples. 9:20. And behold a woman who was troubled with an issue of blood twelve years, came behind him, and touched the hem of his garment. 9:21. For she said within herself: If I shall touch only his garment, I shall be healed. 9:22. But Jesus turning and seeing her, said: Be of good heart, daughter, thy faith hath made thee whole. And the woman was made whole from that hour. 9:23. And when Jesus was come into the house of the ruler, and saw the minstrels and the multitude making a rout, 9:24. He said: Give place, for the girl is not dead, but sleepeth. And they laughed him to scorn. 9:25. And when the multitude was put forth, he went in, and took her by the hand. And the maid arose. 9:26. And the fame hereof went abroad into all that country. 9:27. And as Jesus passed from thence, there followed him two blind men crying out and saying, Have mercy on us, O Son of David. 9:28. And when he was come to the house, the blind men came to him. And Jesus saith to them, Do you believe, that I can do this unto you? They say to him, Yea, Lord. 9:29. Then he touched their eyes, saying, According to your faith, be it done unto you. 9:30. And their eyes were opened, and Jesus strictly charged them, saying, See that no man know this. 9:31. But they going out, spread his fame abroad in all that country. 9:32. And when they were gone out, behold they brought him a dumb man, possessed with a devil. 9:33. And after the devil was cast out, the dumb man spoke, and the multitudes wondered, saying, Never was the like seen in Israel. 9:34. But the Pharisees said, By the prince of devils he casteth out devils. 9:35. And Jesus went about all the cities and towns, teaching in their synagogues, and preaching the gospel of the kingdom, and healing every disease, and every infirmity. 9:36. And seeing the multitudes, he had compassion on them: because they were distressed, and lying like sheep that have no shepherd. 9:37. Then he saith to his disciples, The harvest indeed is great, but the labourers are few. 9:38. Pray ye therefore the Lord of the harvest, that he send forth labourers into his harvest.
